Después de haberse separado por más de 50 años, el destino las volvió a unir y fue imposible contener las lágrimas. Eso ocurrió durante un reencuentro entre Manuela Lúquez y María Sánchez Lúquez, madre e hija respectivamente, quienes se vieron ayer en el Mercado de Mayoreo en Managua.
Lúquez Castellón, con más de 78 años de vida, 18 de los cuales ha vivido en Nueva Guinea, jamás se imaginó volver a ver a su hija, que había quedado en San Dionisio, Matagalpa.
LA CREYÓ PERDIDA
Lúquez Castellón aseguraba en sus pláticas que cuando se reunía con sus nietos e hijas en Nueva Guinea les contaba que había tenido una hija, pero que la creía muerta. Su hija María, sin embargo, habita en Corn Island, desde hace 42 años.
Manuela Lúquez agradeció “profundamente” a LA PRENSA porque a través de este medio se publicó una foto suya, el pasado 3 de abril, en donde se informaba sobre su intención de encontrar a su hija.
VALIÓ LA PENA
La madrugada de este martes, doña Manuela viajó por largas ocho horas en un bus de servicio colectivo desde Nueva Guinea, acompañada de uno de sus hijos de nombre José Luis Lúquez, pastor evangélico en la ciudad de Juigalpa.
“Para mí fue una sorpresa el conocer a mi verdadera madre que jamás me imaginé conocer, porque habían pasado tantos años, esto es un sueño, lo siento pero no lo creo”, aseguró María, hija de doña Manuela Lúquez.