“Seis honrados servidores me enseñaron
cuanto sé, sus nombres son:
qué, quién, cómo, cuándo, dónde, y por qué”
Rudyard Kipling
Existen tres preguntas que es necesario contestar: 1) ¿Existe voluntad del Estado para asignar recursos para cubrir el déficit del sistema; 2) ¿Existe visión de largo plazo para responder a las futuras generaciones? 3) ¿Existe interés de mejorar condiciones económicas, sociales, nivel de vida y mejorar el retiro de los trabajadores?
Para reducir la deuda acumulada es necesario, en primer lugar, equilibrar el sistema. El Estado deberá asumir y planificar el pago para hacer explícita la deuda, por lo que, deberá aportar una partida presupuestaria anual que sea fiscalmente sostenible. En segundo lugar debe estructurar y crear un Fondo de Inversión de las reservas actuales para generar utilidades y por último, como recursos límites, crear impuestos con destino específico de amortizar la deuda y gestionar ayuda externa para cubrir parte de ella.
Debe despolitizarse y tecnificarse el sistema, canalizar los recursos de forma transparente a actividades de inversión segura con beneficios económicos y sociales de alto rendimiento.
El Sistema de Reparto es insostenible por la incapacidad de cubrir los beneficios prometidos con las mismas aportaciones y ha mantenido un precario equilibrio financiero por el significativo incremento en abril del 2000, de las contribuciones (5.5 por ciento a 10 por ciento) a los afiliados activos, y su desequilibrio se magnifica por las tendencias demográficas y las pensiones no contributivas, más la politiquería y el populismo manifestado por la actual administración. No se vinculan los aportes financieros con las prestaciones económicas. Cada vez será menor la relación entre los cotizantes activos y jubilados, haciendo la carga insostenible.
Bajo ningún concepto debe permitirse el incremento de la cuota obrero patronal; evitar un impacto negativo en los beneficios actualmente otorgados por la institución; en la edad de retiro; número de cotizaciones y monto de los beneficios menores.
Es la realización de reformas sistémicas acompañadas de reformas paramétricas, las que pueden resolver el déficit de forma integral a largo plazo. Se concluye que ninguna de las modificaciones paramétricas a proponer, por sí solas, consigue eliminar el déficit y mucho menos revertir su tendencia.
Debe fortalecerse la cobertura de salud previsional mediante el análisis del esquema óptimo de Enfermedad, Maternidad y Riesgos Profesionales, sin caer en el populismo de cubrir a cotizantes de los que sus patronos están en mora. Ampliar la base de la cobertura del 13.6 por ciento de la Población Económicamente Activa a un 35 por ciento en 5 años. Ninguna institución debe de hacer uso de los fondos retenidos a los cotizantes. Debe catalogarse como delito en el Código Penal.
Sin establecer superestructuras, se debe supervisar y fiscalizar integralmente al INSS creando una Junta de Vigilancia formada por jubilados, pensionados y verdaderos representantes de los cotizantes, donde su brazo ejecutor sea la auditoría interna que gozará de autonomía funcional, jerárquica y dependerá únicamente de esta Junta, lo que ayudará a asegurar la transparencia en el manejo de los recursos del instituto.
Se deben desarrollar sistemas de evaluación para definir un Modelo Integral de Supervisión, cuyos objetivos serán: 1) Definir una metodología para contar con una visión integral del sistema. 2) Informar periódicamente a los Miembros del Consejo Directivo, la Junta de Vigilancia de la situación y resultado de las evaluaciones de las áreas supervisadas. Se deberá permitir contar con información periódica y estandarizada de y para todos los participantes. 3) Implementar estrategias sustantivas de supervisión y procesos de inspección de precisión, a partir de la evaluación integral del sistema y de cada una de las entidades que lo conforman.
El modelo a desarrollar para evaluación de gestión debe estar basado en un conjunto de indicadores seleccionados de la acumulación de experiencias que se pueden tomar de otras organizaciones similares o solicitar ayuda a la Organización Interamericana de Seguridad Social.
Es esencial desprenderse de los hijos de y recomendados porque laboran en el INSS y aplicar la antigua máxima de “elegir al hombre adecuado para el puesto adecuado”. Sobran dedos en las manos para contar los que saben administrar honestamente la Seguridad Social en Nicaragua.