Los transportistas interurbanos, de carga y del sector taxi ya tienen listo el plan para paralizar el país, en caso de que el Gobierno no congele el precio del combustible a nivel nacional.
Los demandantes se han reunido durante cuatro días consecutivos, por largas horas y en diferentes cooperativas capitalinas, para definir los puntos en donde se realizarían los tranques para protestar, si el Gobierno no establece que el galón de diesel tenga un costo de entre 40.50 y 60 córdobas, a pesar de que actualmente supera los ochenta córdobas.
Ya hubo reuniones en la sede de las cooperativas que van al Atlántico y al Norte, en el de Mayoreo. También hubo reuniones en las oficinas de la Coordinadora de Transporte Nacional, en donde convergen los transportistas de carga y ayer se reunieron las federaciones de taxis.
Como primera medida, varias cooperativas de taxis inician plantones hoy, para regar volantes en donde solicitan el congelamiento en los precios del combustible porque “ya no resistimos los precios actuales (del combustible)”, anunció Hugo López, miembro de la Asociación del Transporte Selectivo.
Vidal Almendárez, presidente de la Federación Nicaragüense de Cooperativas de Taxis (Fenicootaxi), explicó que ese sector mueve a unos 600 mil usuarios a diario y por lo tanto el trato debe ser igual al recibido por los transportistas urbano colectivos, quienes reciben un subsidio gubernamental y compran el combustible a 40.50 córdobas por galón.
Previo a los plantones de hoy, los transportistas ya enviaron una carta al presidente Daniel Ortega, para solicitarle una reunión directa y se dialogue en torno al problema del combustible.
LA AMENAZA
Si no hay diálogo, más de veinte mil taxistas, unas ocho mil unidades interurbanas y más de siete mil camiones de carga iniciarán un paro general. La medida, de aplicarse, iniciaría a partir de la próxima semana.
Se espera que hoy haya “buenos resultados” en una reunión matutina, planificada por los dirigentes del transporte y por las autoridades del Ministerio de Transporte e Infraestructura.
El Alcalde de Managua, el sandinista Dionisio Marenco, catalogó como “catastrófico” el paro, que impediría la movilización del 83 por ciento de la población nicaragüense.