El futuro jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, declaró el martes, al día siguiente de su triunfo en las legislativas, que quiere crear un “ejército del bien” para proteger a los ciudadanos y expulsar a más inmigrantes en situación irregular.
“Hay que aumentar los efectivos de la Policía de cercanías para formar un ejército del bien que se interponga en la calle entre los ciudadanos y el ejército del mal”, declaró Berlusconi a la televisión estatal RAI acerca de la lucha contra la delincuencia.
Según el líder de la derecha italiana, que por tercera vez será presidente del Consejo, “es necesario reanudar, con el acuerdo de los países concernidos, la devolución a sus países de los extranjeros que no son de países de la Unión Europea, que no tienen trabajo, ni vivienda y que se ven obligados a recurrir a la delincuencia para vivir”.
El anterior gobierno de Berlusconi (2001-2006) había endurecido la política migratoria italiana de cuotas, al adoptar una ley que condicionaba estrictamente la obtención de un permiso temporal de residencia a un contrato de trabajo previo.
Los italianos dieron mayoría absoluta a Berlusconi para sacar al país del marasmo, aunque el líder conservador deberá gobernar teniendo en cuenta a la Liga Norte, un partido extremista que agita banderas contra los inmigrantes.
Berlusconi gozará de mayoría absoluta en las dos ramas del Parlamento con 340 escaños de los 617 de la Cámara de Diputados (239 para el Partido Demócrata de Walter Veltroni) y al menos 168 de los 315 del Senado (contra 130 para el centro-izquierda).
Sin embargo, pesará en el nuevo gobierno el extraordinario resultado del movimiento federalista y populista Liga Norte, con frecuencia xenófobo y contrario a la inmigración, que duplicó su caudal electoral.