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Benedicto XVI es recibido en una base militar por el presidente George W. Bush y autoridades eclesiales. Su visita, de 6 días, es la primera de un papa tras el 11 de septiembre de 2001. (LA PRENSA/AP/G. HERBERT)
Papa inicia visita a EE.UU.
Horas antes de llegar, el Santo Padre lamentó los abusos sexuales de menores por sacerdotes católicos
En un gesto inédito, Bush esperó al pontífice al pie del avión
BASE ANDREWS DE LA FUERZA AéREA, Maryland, EE.UU./ AP y AFP
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“Siento vergüenza”

“Constituye un gran sufrimiento para la Iglesia en Estados Unidos, para la Iglesia en general y para mí personalmente, que esto haya podido ocurrir”, dijo Benedicto XVI sobre los escándalos de pederastia. “Me resulta difícil comprender cómo fue posible que sacerdotes traicionaran de tal manera su misión... ante estos niños”. “Estoy profundamente avergonzado y haremos todo lo posible para que esto no vuelva a suceder”, afirmó el Papa.

El papa Benedicto XVI llegó el martes a Estados Unidos y fue recibido por el Presidente de Estados Unidos a pocas horas de admitir sentirse “profundamente avergonzado” debido a los abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos en ese país.

Benedicto XVI saludó a cientos de personas mientras bajaba del avión de Alitalia que lo transportó desde Roma. El pontífice saludó al presidente George W. Bush, la primera dama Laura Bush y Jenna, la hija de ambos, en la pista de aterrizaje mientras los estudiantes de una escuela católica cercana lo vitoreaban. El gesto de Bush no tiene precedentes: es la primera vez que el presidente de EE.UU. va al aeropuerto a recibir a un dignatario extranjero visitante.

El Papa y Bush se retiraron en una caravana de automóviles a los pocos minutos.

Mientras volaba hacia Estados Unidos, Benedicto XVI se refirió al asunto más doloroso para la Iglesia católica en ese país: el abuso sexual cometido por el clero.

IGLESIA HA PAGADO DOS MIL MILLONES EN DEMANDAS

La Iglesia de Estados Unidos ha pagado 2,000 millones de dólares en procesos legales relacionados con abusos desde 1950, y la mayoría de esos pagos han sido en los últimos seis años.

Benedicto XVI dijo sentirse “profundamente avergonzado” por el escándalo de abusos sexuales y se comprometió a trabajar para garantizar que no haya más sacerdotes pederastas.

El pontífice respondió preguntas que le formularon por anticipado los reporteros que lo acompañaban en el vuelo de Roma a Washington.

El Papa prometió que los pederastas no serán ordenados sacerdotes en la Iglesia católica. “Decididamente excluiremos a los pederastas del ministerio sagrado”, dijo Benedicto XVI en inglés. “Es más importante tener buenos sacerdotes que muchos sacerdotes. Haremos todo lo posible por cicatrizar esta herida”.

La pederastia es “absolutamente incompatible con el sacerdocio”, aseguró.

A pesar de sus declaraciones, la promesa del Papa de excluir completamente a los pedófilos del ministerio de la Iglesia fracasó en su intento por apaciguar a los abogados de las víctimas.

Los abogados argumentan que el problema no son los sacerdotes abusadores, sino los obispos y otras autoridades de la Iglesia que han permitido a los clérigos infractores continuar prestando sus servicios, incluso después de diversas acusaciones.

“Es fácil y tentador continuar enfocándose únicamente en los sacerdotes pedófilos”, dijo Peter Isely, miembro de la dirección de la Red de Sobrevivientes Abusados por Sacerdotes. “Es difícil pero elemental que nos enfoquemos en un problema mayor: la complicidad en el resto de la jerarquía de la Iglesia”.

El Papa también adelantó en el vuelo que lo condujo a Washington que hablará con Bush sobre la inmigración. Es necesario “hacer todo lo posible contra la precariedad y todas las violencias para que los inmigrantes puedan tener acceso a una vida digna”, dijo Benedicto XVI.

Entre 9,000 y 12,000 invitados son esperados el miércoles en los jardines de la Casa Blanca, para la ceremonia de bienvenida, cuando el Papa cumplirá 81 años.

Los invitados serían más que los 7,000 que recibieron con gran pompa en mayo de 2007 a la reina Isabel II de Inglaterra, y tal vez más que a ninguna otra ceremonia análoga bajo la presidencia de Bush.

Las autoridades adoptaron medidas de seguridad excepcionales para la primera visita de Benedicto XVI a Estados Unidos.

Se trata de la primera vez que un papa viaja a Estados Unidos después de los atentados de septiembre del 2001, por lo que los dispositivos de seguridad fueron reforzados.

El mes pasado, el líder de la red Al Qaeda, Osama Bin Laden, organización que se atribuyó los atentados del 11 de septiembre del 2001, acusó al Papa de protagonizar “una nueva cruzada” contra el Islam.

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