Habitantes de la supuesta Comunidad Indígena de Salinas de Nahualapa se turnan para resguardar 12 manzanas de tierra ubicadas en las costas de Sardina, en el municipio de Tola. “Estamos cuidando lo que nos pertenece y defendiendo nuestros derechos que tenemos sobre estas tierras”, aseguró Idalia Matamoros Rodríguez, habitante del sector.
“Somos Comunidad Indígena nativa del lugar, aquí crecimos y tenemos una certificación del Concejo de Tola, donde nos reconoce como Comunidad Indígena y hace valer nuestro derecho sobre estas tierras costeras”, manifestó Concepción Chévez, mientras sus compañeras mostraban la certificación a LA PRENSA.
Entre añoranzas de los tiempos de cuando cazaban en esas tierras y solían buscar el alimento para sus familias, los nativos de Salinas de Nahualapa han decidido hacer champas, con plásticos y palmas, y ubicarse en diferentes puntos de la propiedad en disputa, según ellos para no permitir que nadie les arrebate lo que les pertenece. “Aún así consigan comprar los fallos a su favor, tendrán que respetar nuestras leyes”, comentó Matamoros Rodríguez.
DOCUMENTO DE VIEJA DATA
La supuesta Comunidad Indígena reclama sus derechos a esta propiedad, en base a un documento de 1877, donde se señalan los mojones y la extensión a que tienen derecho, manifestó Giovanni Loáisiga, y mostró dos mapas que forman una figura de rombo, el que tiene la figura más extensa es el que los indígenas aceptan, pues según Loáisiga, el del rombo pequeño lo inventaron los inversionistas del Proyecto turístico Flor de Mayo.
Al respecto, Gerald Membreño, gerente general del Proyecto, dijo que “el mapa del cual hablan los supuestos miembros de la Comunidad Indígena, nosotros no lo inventamos sino que nos basamos en el título de la propiedad que nosotros compramos, y la juez de Distrito Civil de Rivas, Jenny Chávez, verificó los mojones con el topógrafo”, manifestó.
APOYO DE INVERSIONISTAS
Los miembros de la Comunidad Indígena dijeron que ellos trabajan con ocho inversionistas de origen canadiense, argentino y estadounidense, los que pagan un canon de arriendo a la comunidad, y aseguran que hasta les hacen regalos como ropa, zapatos y útiles escolares, y que de Flor de Mayo no reciben nada.
Sin embargo Membreño aseguró que ellos sin estar operando financian un equipo de beisbol de la comunidad, con utensilios y uniformes cuyo valor ronda los mil dólares, también dijo que dan empleo a trece trabajadores que hacen labores de campo, y una en la cocina, los que ganan dos mil córdobas mensuales, aseveró.