El primer incendio de la temporada seca en el municipio de Dipilto, departamento de Nueva Segovia, provocó que 325 manzanas de bosques de pino, propiedad de la municipalidad, quedaran totalmente quemadas; el fuego aparentemente se originó luego de que lanzaron una chiva de cigarro encendida.
Fue hasta el tercer día que el fuego fue controlado, no sin antes dejar afectaciones en el conocido cerro La Kokimba, de 1,480 metros sobre el nivel del mar, ubicado al suroeste del poblado de Dipilto Nuevo.
El primer día el incendio apareció en la parte baja del cerro en las cercanías del barrio San Agustín, de Dipilto, y aunque aparentemente había quedado apagado ese día, a las 9:00 de la mañana del día viernes se reactivó por los troncos encendidos y las condiciones de alta presión en el clima.
A las 10:00 de la mañana el fuego obligó a activar de inmediato todo el sistema de atención y mitigación de desastres tanto de Dipilto como del nivel departamental, informó Luvian Zelaya, delegada departamental del Instituto Nacional Forestal (Inafor).
Funcionarios y técnicos de la Alcaldía de Dipilto, organizaciones como la Asociación de Productores Forestales y Campesinos (Adeprofoca), la Unión de Cooperativas del Café (Ucafe), de instituciones como el Ministerio de Gobernación, el Marena, el Inafor, el Ejército de Nicaragua, la Defensa Civil y la Policía Nacional, se movilizaron al área de desastre.
LESIONADOS
Toda una barrera humana se formó en dos frentes con unos 100 brigadistas contra incendios de las comunidades de Buenos Aires, La Tablazón, Loma Fría, Dipilto Viejo y los barrios San Agustín, Solidaridad y Los Peraltas, de Dipilto Nuevo, además del refuerzo de una brigada de la Comunidad Indígena de Mozonte, hasta controlar el fuego y bajar del cerro hasta las 11:00 de la noche del viernes.
Muchos apenas lograron salir a áreas más seguras, cuando el avance acelerado del fuego era una amenaza, pero otros, como un ciudadano de Dipilto resultó con una herida en la frente, ocasionada por las ramas de los pinos en el momento que la visibilidad era imposible en medio del denso humo.
Otra ciudadana de nombre Digna Marcela Martínez, residente en el barrio San Agustín, de Dipilto Nuevo, se fracturó la rodilla al rodarse en una de las pendientes del cerro Kokimba, donde trataba de detener las llamas. Fue trasladada al centro de salud de la localidad y se encuentra en recuperación.
POCOS RECURSOS
Alrededor de unas 160 personas trabajaron en la heroica acción de dos días y medio para apagar fuego, muy a pesar de la falta de herramientas, porque resultaron pocas, al igual que los recursos económicos para víveres que se complementaron con fondos de la Alcaldía de Dipilto, el Inafor y el Marena en Nueva Segovia, con montos de cuatro mil córdobas, cinco mil y más cada una de estas instituciones, según sus delegadas.
Los brigadistas contra incendios se enfrentaban al fuego con ramas de los mismos árboles y las herramientas que utilizan para sus actividades agrícolas.
Para la Alcaldesa de Dipilto, Carmen Averruz, no esperaban ni estaban preparados para un incendio como el ocurrido en ese municipio.
DAÑOS IRREVERSIBLES
Los expertos consideraron el siniestro como un incendio forestal de copa, por la magnitud del pasto y vientos fuertes, que de acuerdo con su categoría hace daños irreversibles a los bosques porque les impide recuperarse y el suelo se erosiona con las primeras lluvias del invierno.