Habiendo concluido labores en Murra, departamento de Nueva Segovia, el llamado Frente de Operaciones de Desminado Número Tres (FOD-3), del Ejército de Nicaragua, está preparando las condiciones para destruir las minas que aún existen en algunas comunidades asentadas sobre las riberas del Río Coco, en el departamento de Jinotega.
De acuerdo con el coronel Ricardo Sánchez, jefe del sexto comando militar regional del Ejército, con sede en Waswalí, Matagalpa, aún falta destruir poco más de un mil 700 minas en el municipio de Wiwilí, Jinotega y un mil 52 minas en el Macizo de Peñas Blancas, en El Tuma-La Dalia, Matagalpa.
Sánchez indicó que el FOD-3 está preparando las condiciones para la apertura de caminos que permitan la introducción de maquinarias en los sectores de Bolinquí, Bocas del Poteca y Las Piedras en Wiwilí, Jinotega.
“Aparte de eso se está trabajando en función de instalar, posteriormente, un quirófano de campaña en ese sector (Bolinquí) con el objetivo de atender las (eventuales) emergencias que puedan tener nuestras tropas en el desminado y que es uno de los requisitos que establece el Convenio de Ottawa”, explicó Sánchez.
INICIARÁ PRONTO
El Convenio de Ottawa, del cual Nicaragua es firmante, se refiere a la prohibición del uso, almacenamiento, producción y transporte de minas antipersonales y sobre su destrucción.
Sánchez aseguró que, según los planes militares, el proceso de desminado en la comunidad de Bolinquí iniciará en la segunda semana de abril próximo.
Ramón Zepeda, coordinador local en Nueva Segovia, del Programa de Asistencia al Desminado en Centroamérica (PADCA), de la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo telefónicamente que aún existen unas 17 mil minas en el país.
INTENSA LABOR
Agregó que el PADCA sigue realizando las labores de sensibilización en esas comunidades y, desde enero del año pasado hasta marzo de este año, habían logrado sensibilizar a casi 51 mil personas.
Destacó que en Nicaragua unas 24 mil personas están en riesgo de ser víctimas de las minas, porque viven en 124 comunidades asentadas a menos de cinco kilómetros de 47 campos minados, especialmente en Nueva Segovia, Jinotega y Matagalpa.