El amor al arte es algo que corre por las venas de Sylvia Ketelhohn Gron, ya que es descendiente de una familia de artistas. Desde hace seis años formó la Asociación Artística para Niños en Costa Rica, donde aprovecha sus conocimientos para apoyar a diversas instituciones que trabajan con niños y jóvenes en riesgo y desde hace algunos meses extendió el proyecto a Nicaragua, su país natal.
Durante 28 años vivió en Costa Rica, donde estudió escultura, una vez graduada pasó dos años dedicada al arte, asegura que su línea artística es la maternidad, ya que la mayoría de sus obras reflejan este aspecto de la mujer. “Al notar esa característica en mis obras me di cuenta de que había algo que me estaba llamando a acercarme a los niños, entonces me acerqué al Patronato Nacional de la Infancia, con la intención de abrir una escuela, sin embargo cuando miré los casos que hay dentro de la institución como es el abuso que sufren, me impactó de tal manera que pasé dos meses llorando, hasta que mi papá me dijo, “bueno Sylvia, si tanto te molesta esa situación, vos tenés que hacer algo por ellos”, así que en lugar de abrir la escuela y hacer dinero, decidí abrir una organización para apoyar a las instituciones que trabajan con estos niños”, afirma.
Asegura que su papá siempre le inculcó a ella y a sus hermanos el amor a la patria y ayudar con lo que mejor saben hacer. “Como lo mejor que sé hacer es trabajar con niños, decidí extender el proyecto a Nicaragua”.
Actualmente trabaja con Save Children Noruega en un proyecto que tienen con el Ministerio de Educación, donde capacitan a los maestros, voluntarios y sicólogos de las escuelas en temas de violencia doméstica, castigo físico infantil, disciplina inductiva y talleres de arte que pueden aplicar para identificar a las víctimas, porque a través de un dibujo es más fácil que expresen lo que están sintiendo. Además están formando alianzas con algunas organizaciones del Atlántico para llevar el proyecto hacia allá.
Cuenta que una de sus metas es llevar el proyecto a los demás países de Centroamérica. Ketelhohn tiene 31 años, está soltera y no tiene hijos, asegura que los niños de Nicaragua y de Costa Rica han pasado a ser como sus hijos.
Además de escultora, le gusta cantar, incluso integró algunas bandas en Costa Rica. También toca piano, guitarra, batería, bajo y le gustan mucho los idiomas, como ella misma dice casi no se queda callada, ya que habla alemán, inglés, francés, español, italiano y portugués.
Un consejo de Ketelhohn para las mujeres es que utilicen el diálogo para educar a los hijos y que trabajen duro por sus sueños.