BUENOS AIRES .- La huelga agraria contra un alza del impuesto a las exportaciones de soya y otros granos cumplió este martes 20 días en Argentina, con unos 400 cortes carreteros, tras haber rechazado un nuevo programa del Gobierno que intenta aliviar la situación fiscal de los pequeños agricultores.
Pese a la dureza de la medida, los productores en huelga permitieron este martes el paso de camiones con alimentos, entre ellos lácteos, harinas y carnes, cuya falta en los negocios minoristas está provocando severas carencias a millones de pobladores en todo el país.
En reacción al mantenimiento de la huelga, las organizaciones sindicales, sociales y políticas del gubernamental peronismo se movilizaban este martes hacia la Plaza de Mayo en Buenos Aires para respaldar al gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.
"Debe normalizarse la situación. Los productores deben dejar que la población se siga abasteciendo", dijo el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Randazzo advirtió que "los reclamos más sustanciales que hacía el sector del campo han sido satisfechos" con las medidas anunciadas el lunes por el gobierno, entre ellas un reintegro de impuestos a quienes producen menos de 500 toneladas de soja o los que siembran campos hasta unas 200 hectáreas.
Argentina es el primer exportador mundial de aceites y harinas de soja y el tercero de granos de la oleaginosa, y la actual cosecha del considerado 'oro verde' del siglo XXI está calculada en unos 24.000 millones de dólares.
Los agricultores en huelga exigen que el gobierno dé marcha atrás con el alza de los tributos a las exportaciones sojeras, medida que desató la peor huelga agraria que se recuerde en un siglo en Argentina.
"Las medidas del gobierno son a destiempo e insuficientes. Hay un altísimo nivel de desconfianza hacia el gobierno en el campo", dijo Eduardo Buzzi, titular de Federación Agraria, que nuclea a 100.000 pequeños productores, y una de las impulsoras de la huelga.