Managua
10:11 pm
30.09.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Nacionales
La casa de Yordina Vargas se mantiene rodeada por las aguas del Río Coco que aún no baja su caudal. El día que el huracán asoló el Caribe Norte, su hija Yordan, en sus brazos, tenía apenas tres días de nacida. (LA PRENSA/M. ESQUIVEL)
Cultivos arrasados y plagas a la vista
El Alcalde de Waspam advierte que pueden volver las ratas
II ENTREGAElízabeth Romero
enviada ESPECIAL
nacionales@laprensa.com.ni
Párroco urge rehabilitación

El párroco de la iglesia San Rafael, en Waspam, Floriano Ceferino Vargas, señaló que la segunda fase de toda emergencia es la rehabilitación y debido a la lejanía de la zona, ya deberían actuar en ese proceso, sobre todo que la siembra de frijol en Río Coco se efectúa en la época de diciembre y parte de enero.

“¿Qué pasa? Muchos organismos a última hora empiezan a buscar la semilla, luego el traslado de Managua a Waspam se lleva otro día, luego de Waspam y llegando a la comunidad es tiempo de la siembra. A veces pasa y cuando se siembra en tiempo pasado, a veces la cosecha no da lo que uno espera”, señaló el párroco.

“La crisis es fuerte”, dijo e instó a los organismos internacionales y al Gobierno a hacer el acompañamiento más paulatino, por lo menos durante seis meses y en orden, “que tengan una base con semilla y herramientas de trabajo”.

El religioso advirtió que si únicamente se quedan con la ayuda humanitaria y no facilitan las bases para defenderse en el futuro, provocarán un caos en Río Coco.

¡No los maten!

El vicealcalde Calixto Osorio llamó a los comunitarios a preservar la fauna del lugar, que ha salido de las zonas boscosas a las comunidades ante la falta de árboles. Dijo conocer que ante la falta de cultivos para sobrevivir, la gente está matando aves como los pavones o el picón.

Muertes por desnutrición, el regreso de la plaga de ratas que les llevó dos años combatir y los incendios forestales, es lo que avizora a corto plazo para el municipio de Waspam, el alcalde Cornelio Tebas. El munícipe dice que las autoridades gubernamentales deben dirigir su mirada a esa zona del Caribe Norte, afectada hace menos de un mes por el huracán Félix.

Tebas estima que para paliar la situación en ese municipio, se necesitan setenta toneladas de alimentos para las 112 comunidades que sufren los estragos del Félix con la pérdida de los cultivos, y que representan unos 68 mil habitantes en esa situación.

El problema se agudiza debido a que en este período, las familias sobrevivían con la cosecha de arroz, que estaba por sacar su producción.

Hasta el momento dijo Tebas que algunos organismos han llegado a pedir informaciones sobre las necesidades.

“Lo que pasa es que como siempre he dicho, hay alguna desconfianza en todas las alcaldías, eso es de todos los organismos, ellos mismos entran, cuando vienen con coordinación salen bien las cosas, también hay muchos que se aprovechan en esta situación, hay muchos que se aprovechan en sobrevivir ellos mismos”, criticó Tebas, tras señalar que en tiempos pasados las donaciones no han llegado en su totalidad. “O viene tal vez un 40 (por ciento) y 60 (por ciento) va a otra parte, eso pasa, hay muchos que se aprovechan”, dijo.

Pero Tebas considera que es importante les apoyen con semillas de arroz, de frijoles y de maíz para que los comunitarios puedan sembrar lo más rápido posible. Estima que con 12 mil quintales de semilla se resolverían las necesidades, pues entregarían unas 60 libras a cada persona.

“Yo lo que quisiera pedirle es que nos manden comida por lo menos para 30 días para cada comunidad, y así podemos respirar y que la gente pueda trabajar ya, lo que yo les pido es que con lo poco que te dan, comiencen a trabajar para que en tres meses ya podamos tener maíz por lo menos”, dijo Tebas.

MUERTE RONDA EN RÍO COCO

El alcalde recordó que varias comunidades de Río Coco, tanto Arriba como Abajo, aún están sin abastecimiento, por lo que advirtió que si no hay una respuesta inmediata, “muy pronto vamos a ver niños muertos”. Tras referir que en el transcurso de la semana, al centro de salud de la comunidad Wasla, fue conducido un niño que sólo llegó a morir por desnutrición. “Por hambre se murió”, sostuvo Tebas.

Muchas comunidades de ese municipio han sufrido pobreza extrema de forma histórica, situación que ha empeorado en los últimos días con los daños provocados por el fenómeno natural a los distintos cultivos.

“Qué va a pasar más adelante, y los que están más largo (…) ¿qué le pasaría a las demás comunidades que no tienen nada?, por ejemplo, río abajo ni agua tienen, sólo el río y está contaminado; río arriba es lo mismo, ¿qué les va pasar? Los ríos, los caños, los criques están contaminados, muy pronto van a oír noticias de muertos, por lo menos de niños. Si sigue lloviendo el río se mantiene (crecido), peor es la situación para nuestra gente”, refirió Tebas.

Para el alcalde, la situación no es nada alentadora. “Yo hasta este momento esperanzas no tengo, porque no tengo ninguna noticia que diga: mirá, te vamos a mandar esto, te vamos a llevar esto. No hay nada para nosotros”, afirmó el Alcalde de Waspam.

DISTRIBUCIÓN ES DIRECTA

El alcalde reconoce que hay organizaciones internacionales como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Acción Médica Cristiana, Oxfam y la Iglesia católica, entre otros, que están llevando ayuda, pero la distribuyen directamente ellos, lo que ha provocado que haya casos de duplicidad de la ayuda.

No obstante, el párroco de la iglesia San Rafael, padre Floriano Ceferino Vargas, manifestó que si bien es cierto hay lugares a donde varios organismos les llevan alimentos, la ayuda resulta insuficiente debido a que hay diferencias entre el peso de las raciones de los organismos internacionales y la cantidad que consumen los indígenas “que comen más de la cuenta”.

Por ejemplo, mencionó que según la visión de los organismos internacionales, la asistencia debe durar para 15 días, pero en realidad las raciones en las comunidades indígenas duran sólo cuatro a cinco días.

El religioso ha llevado ayuda a tres comunidades indígenas mayangnas más afectadas del sector de Tasbarraya, como Awas Tigni y la comunidad Esperanza, en el río Wawa, con ayuda enviada por Cáritas de Nicaragua y la Conferencia Episcopal, así como por las hermanas religiosas de la Doctrina de la Fe, de Managua. En total la Iglesia católica se propone llevar ayuda a ocho comunidades de Tasbarraya.

EVITAR DEPENDENCIA

El padre Floriano Vargas apunta que el impacto del huracán fue muy fuerte, por lo que el Gobierno no podrá enfrentar solo esta situación y coincide con el alcalde en que se debe colaborar con semillas, para evitar que en las comunidades se caiga en la cultura de la dependencia.

“Como sacerdote yo siento como un lamento nuestra historia en Río Coco, usted sabe que la guerra, luego el Mitch, todo eso nos ha llevado a un retroceso, y esto actualmente nos lleva todavía más. El peligro es que nuestra cultura y su historia es dada al paternalismo”, expresó el religioso.

“Como Iglesia lo que queremos es motivar a que el campesino reciba su dignidad del espíritu, del trabajador, producir no sólo para el autoconsumo, sino ir pensando en la comercialización para vivir dignamente”, dijo el padre Vargas.

ALTO COSTO EN TRASLADO

Para el religioso a Waspam no es que no está llegando ayuda sino que debido a la distancia el envío es lento. A su criterio el principal problema que enfrentan todos los organismos, incluyendo el PMA, es el alto costo que representa el combustible requerido para el traslado de la carga. “Muchas veces para llevar 70 quintales (de producto) sale más caro por la gasolina”, dijo el religioso.

José Lechado, de Acción Médica Cristiana, que trabaja junto a otros organismos como Oxfam, considera que el costo del traslado de la asistencia humanitaria es el principal problema.

Lechado indicó que junto a Oxfam atienden a 31 comunidades en Río Coco Arriba, también otras cinco comunidades del llano y ocho en Río Coco Abajo.

“Hay algunos bató (embarcaciones pequeñas) que les dicen Hércules, en las que alcanzan más de 100 quintales, pero el resto son de 70 a 80, entonces los costos se elevan, porque bueno, aquí el río es carísimo, son cientos de galones de gasolina para poder distribuir”, dijo Lechado.

El representante de Acción Médica Cristiana señaló que otro de los problemas es la falta de capacidad de abastecimiento por parte de las distribuidoras locales, por lo que se ven obligados a llevar los productos desde Managua, lo que eleva aún más los costos y la entrega es más lenta.

Lechado explicó que las comunidades a las que atienden de forma directa, es donde ejecutan algún tipo de proyectos.

“Son proyectos ya establecidos, no podemos cambiar de una a otra comunidad”, explicó Lechado, tras señalar que aún así en esta ocasión han trabajado con algunas comunidades donde no han tenido presencia.

PELIGRO LATENTE

Lo peor que enfrentan, dijo, es el peligro, que por la madera tumbada “con una chiva de cigarro que tiren, se acaba todo”.

“Si vos ves desde Miguel Bikan para allá todos los árboles caídos, no hay ningún árbol parado y eso va hasta Bonanza y eso va toda la Reserva de Bosawas, sólo con una chiva de cigarro, una brasita que caiga, se acaba todo, entonces, ¿qué va a desatar? De nuevo plagas de ratas, ahí yo creo que va a comer gente, hay peligro ahorita”.

Debido a la situación de los bosques, los animales como los monos congos han salido a las comunidades, muchos de ellos sólo a morir.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda