Muertes por desnutrición, el regreso de la plaga de ratas que les llevó dos años combatir y los incendios forestales, es lo que avizora a corto plazo para el municipio de Waspam, el alcalde Cornelio Tebas. El munícipe dice que las autoridades gubernamentales deben dirigir su mirada a esa zona del Caribe Norte, afectada hace menos de un mes por el huracán Félix.
Tebas estima que para paliar la situación en ese municipio, se necesitan setenta toneladas de alimentos para las 112 comunidades que sufren los estragos del Félix con la pérdida de los cultivos, y que representan unos 68 mil habitantes en esa situación.
El problema se agudiza debido a que en este período, las familias sobrevivían con la cosecha de arroz, que estaba por sacar su producción.
Hasta el momento dijo Tebas que algunos organismos han llegado a pedir informaciones sobre las necesidades.
“Lo que pasa es que como siempre he dicho, hay alguna desconfianza en todas las alcaldías, eso es de todos los organismos, ellos mismos entran, cuando vienen con coordinación salen bien las cosas, también hay muchos que se aprovechan en esta situación, hay muchos que se aprovechan en sobrevivir ellos mismos”, criticó Tebas, tras señalar que en tiempos pasados las donaciones no han llegado en su totalidad. “O viene tal vez un 40 (por ciento) y 60 (por ciento) va a otra parte, eso pasa, hay muchos que se aprovechan”, dijo.
Pero Tebas considera que es importante les apoyen con semillas de arroz, de frijoles y de maíz para que los comunitarios puedan sembrar lo más rápido posible. Estima que con 12 mil quintales de semilla se resolverían las necesidades, pues entregarían unas 60 libras a cada persona.
“Yo lo que quisiera pedirle es que nos manden comida por lo menos para 30 días para cada comunidad, y así podemos respirar y que la gente pueda trabajar ya, lo que yo les pido es que con lo poco que te dan, comiencen a trabajar para que en tres meses ya podamos tener maíz por lo menos”, dijo Tebas.
MUERTE RONDA EN RÍO COCO
El alcalde recordó que varias comunidades de Río Coco, tanto Arriba como Abajo, aún están sin abastecimiento, por lo que advirtió que si no hay una respuesta inmediata, “muy pronto vamos a ver niños muertos”. Tras referir que en el transcurso de la semana, al centro de salud de la comunidad Wasla, fue conducido un niño que sólo llegó a morir por desnutrición. “Por hambre se murió”, sostuvo Tebas.
Muchas comunidades de ese municipio han sufrido pobreza extrema de forma histórica, situación que ha empeorado en los últimos días con los daños provocados por el fenómeno natural a los distintos cultivos.
“Qué va a pasar más adelante, y los que están más largo (…) ¿qué le pasaría a las demás comunidades que no tienen nada?, por ejemplo, río abajo ni agua tienen, sólo el río y está contaminado; río arriba es lo mismo, ¿qué les va pasar? Los ríos, los caños, los criques están contaminados, muy pronto van a oír noticias de muertos, por lo menos de niños. Si sigue lloviendo el río se mantiene (crecido), peor es la situación para nuestra gente”, refirió Tebas.
Para el alcalde, la situación no es nada alentadora. “Yo hasta este momento esperanzas no tengo, porque no tengo ninguna noticia que diga: mirá, te vamos a mandar esto, te vamos a llevar esto. No hay nada para nosotros”, afirmó el Alcalde de Waspam.
DISTRIBUCIÓN ES DIRECTA
El alcalde reconoce que hay organizaciones internacionales como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Acción Médica Cristiana, Oxfam y la Iglesia católica, entre otros, que están llevando ayuda, pero la distribuyen directamente ellos, lo que ha provocado que haya casos de duplicidad de la ayuda.
No obstante, el párroco de la iglesia San Rafael, padre Floriano Ceferino Vargas, manifestó que si bien es cierto hay lugares a donde varios organismos les llevan alimentos, la ayuda resulta insuficiente debido a que hay diferencias entre el peso de las raciones de los organismos internacionales y la cantidad que consumen los indígenas “que comen más de la cuenta”.
Por ejemplo, mencionó que según la visión de los organismos internacionales, la asistencia debe durar para 15 días, pero en realidad las raciones en las comunidades indígenas duran sólo cuatro a cinco días.
El religioso ha llevado ayuda a tres comunidades indígenas mayangnas más afectadas del sector de Tasbarraya, como Awas Tigni y la comunidad Esperanza, en el río Wawa, con ayuda enviada por Cáritas de Nicaragua y la Conferencia Episcopal, así como por las hermanas religiosas de la Doctrina de la Fe, de Managua. En total la Iglesia católica se propone llevar ayuda a ocho comunidades de Tasbarraya.
EVITAR DEPENDENCIA
El padre Floriano Vargas apunta que el impacto del huracán fue muy fuerte, por lo que el Gobierno no podrá enfrentar solo esta situación y coincide con el alcalde en que se debe colaborar con semillas, para evitar que en las comunidades se caiga en la cultura de la dependencia.
“Como sacerdote yo siento como un lamento nuestra historia en Río Coco, usted sabe que la guerra, luego el Mitch, todo eso nos ha llevado a un retroceso, y esto actualmente nos lleva todavía más. El peligro es que nuestra cultura y su historia es dada al paternalismo”, expresó el religioso.
“Como Iglesia lo que queremos es motivar a que el campesino reciba su dignidad del espíritu, del trabajador, producir no sólo para el autoconsumo, sino ir pensando en la comercialización para vivir dignamente”, dijo el padre Vargas.
ALTO COSTO EN TRASLADO
Para el religioso a Waspam no es que no está llegando ayuda sino que debido a la distancia el envío es lento. A su criterio el principal problema que enfrentan todos los organismos, incluyendo el PMA, es el alto costo que representa el combustible requerido para el traslado de la carga. “Muchas veces para llevar 70 quintales (de producto) sale más caro por la gasolina”, dijo el religioso.
José Lechado, de Acción Médica Cristiana, que trabaja junto a otros organismos como Oxfam, considera que el costo del traslado de la asistencia humanitaria es el principal problema.
Lechado indicó que junto a Oxfam atienden a 31 comunidades en Río Coco Arriba, también otras cinco comunidades del llano y ocho en Río Coco Abajo.
“Hay algunos bató (embarcaciones pequeñas) que les dicen Hércules, en las que alcanzan más de 100 quintales, pero el resto son de 70 a 80, entonces los costos se elevan, porque bueno, aquí el río es carísimo, son cientos de galones de gasolina para poder distribuir”, dijo Lechado.
El representante de Acción Médica Cristiana señaló que otro de los problemas es la falta de capacidad de abastecimiento por parte de las distribuidoras locales, por lo que se ven obligados a llevar los productos desde Managua, lo que eleva aún más los costos y la entrega es más lenta.
Lechado explicó que las comunidades a las que atienden de forma directa, es donde ejecutan algún tipo de proyectos.
“Son proyectos ya establecidos, no podemos cambiar de una a otra comunidad”, explicó Lechado, tras señalar que aún así en esta ocasión han trabajado con algunas comunidades donde no han tenido presencia.
PELIGRO LATENTE
Lo peor que enfrentan, dijo, es el peligro, que por la madera tumbada “con una chiva de cigarro que tiren, se acaba todo”.
“Si vos ves desde Miguel Bikan para allá todos los árboles caídos, no hay ningún árbol parado y eso va hasta Bonanza y eso va toda la Reserva de Bosawas, sólo con una chiva de cigarro, una brasita que caiga, se acaba todo, entonces, ¿qué va a desatar? De nuevo plagas de ratas, ahí yo creo que va a comer gente, hay peligro ahorita”.
Debido a la situación de los bosques, los animales como los monos congos han salido a las comunidades, muchos de ellos sólo a morir.