Es posiblemente la editora de libros más famosa de Nicaragua. En su editorial, Anamá Ediciones, ha publicado a las grandes firmas nacionales: Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Ernesto Cardenal. Salvadora Navas (Managua, 1954) se declara una mujer de “clarísima” tendencia de izquierda, pero niega militar en partido alguno aunque afirma que los intelectuales y escritores hacen política de forma “fuerte”, con sus escritos.
Ella misma participó en la lucha contra la dictadura somocista acogiendo a jóvenes revolucionarios en su casa o sirviendo de “correo” entre los insurgentes. Dice que “la Revolución fue para mí, mi proyecto de vida. Estaba trabajando con la Revolución y por la Revolución.
Navas defiende “a muerte” que Nicaragua es un país de lectores. Ella estuvo, junto con un grupo de escritores, entre los organizadores de la feria internacional del libro, realizado recientemente en Managua, que considera un éxito.
Habló con Domingo en su oficina de la Librería Parnaso, rodeada de los títulos editados por ella y de las firmas internacionales que vende en su librería, en un día caluroso. El aire acondicionado no funcionaba y el sudor se asomaba en su rostro moreno, surcado por algunas arrugas, de ojos pequeños, labios finos.
Navas reflexiona, se toma unos minutos para responder a las preguntas. Reacia a expresar simpatía por un partido político. Reacia a hablar de temas muy personales. Abierta, sobre todo, a lo relacionado con su profesión.
::: ¿Por qué decidió dedicarse a la edición de libros?
Hay una pasión. Pienso que soy una persona de pasión y cuando vi la posibilidad, simplemente la tomé.
::: ¿Y cómo nace el amor por los libros?
Eso se cultiva desde muy joven. En mi casa siempre hubo libros. Creo que eso es algo que traés con vos. Por eso yo insisto siempre en que el mejor regalo que le podés hacer a un niño es un libro.
::: ¿Un libro que la haya marcado?
Un libro que me marcó horrores, fue una cosa chiquitita, es El Coronel No Tiene Quien le Escriba (Gabriel García Márquez). Es una cosa loquísima, pero siempre que lo vuelvo a leer estoy como extasiada y siempre me hace pensar en la soledad del hombre cuando está esperando algo. Eso me atrae muchísimo. Te juro que lo he leído como 20 veces.
::: ¿Cómo define el trabajo de editor de libros?
(Silencio) Te da muchos amigos y muchos enemigos, porque a veces tenés que decirle a los amigos: ‘volvelo a trabajar’. Ya uno después de tantos años de trabajar en este oficio te das cuenta a las 25 páginas que si esto está bien escrito, dónde están las fallas, los baches. Y cuando vos agarrás un manuscrito y le decís al autor que lo trabaje, que le hace falta, ahí tenés un enemigo. Yo tengo la suerte que la mayoría de mis autores son amigos, y los que no han sido, en el camino de editar el libro me vuelvo amiga de ellos. No es una relación fría, más bien se vuelve fraterna, y puedo trabajar libremente diciendo quitá diálogos, cortalo, aquí te fuiste demasiado... La mayoría me ha escuchado, pero hay uno que otro que le caigo mal.
::: Una fecha: abril de 1990, ¿qué significó para usted?
Mucha tristeza. A pesar de que no soy militante del Frente Sandinista, para mí era un momento de muchos proyectos, era el creer que podías cambiar muchas cosas. La Revolución fue para mí, mi proyecto de vida. Estaba trabajando con la Revolución y por la Revolución. Para mí, ese momento fue muy triste, porque pensé que no era yo la que perdía; pensé que el pueblo había perdido.
::: A partir de ese momento ¿cómo cambia su vida?
Drásticamente, porque en 1990 no trabajo para nadie, estoy desempleada y pensé ¿qué voy a hacer ahora? Lo único que sabía hacer era libros, pero no tenía cinco centavos en la bolsa, y jamás pensé que iba a trabajar para un gobierno de derecha. Tenía una camionetita, me fui a México, compré libros allá, los subí a mi camioneta y comencé vendiendo libros en la UCA, ahí, tirados en el suelo. El padre César Jerez me llamó y me dieron a cargo la librería de la UCA, donde estuve por ocho años. Después decidí que iba a abrir una editorial.
::: ¿Cómo fueron esos inicios?
Muy tristes porque la Editorial Anamá se abre en base a una experiencia personal muy triste, que convertí en una bandera de lucha, en mucha fuerza. Dije que de lo que he perdido nazca un proyecto lindo y para mí eso es Anamá, sin grandes pretensiones de ser la gran editorial.
::: ¿Existen escritores nacionales que puedan decir soy producto de Anamá o de Salvadora Navas?
Ningún escritor puede ser producto de un editor. Yo he acompañado a algunos escritores, Frank Galich, por ejemplo. Con Frank Galich logramos tener tirajes hasta por un total de 10 mil ejemplares. Para mí eso es una proeza.
::: ¿A qué otros escritores ha acompañado o ha dado a conocer?
No puedo ser pretenciosa y decir que he dado a conocer autores. Creo que todo lo contrario. Me río siempre de algunos dueños de editoriales que pretenden ser más protagonistas que el autor. A mí me toca acompañar la obra de alguien. No me corresponde robarme el trabajo del autor. Tengo mucho respeto a ellos, porque es un trabajo que vale muchísimo pero se valora muy poco. Hay un desprecio por la obra, que tiene que estar muy por encima de los que trabajamos a su alrededor. Las editoriales no hacen a los autores. Ellos apoyan a dar a conocer las editoriales.
::: ¿Cómo distingue cuando una obra vale la pena?
Tengo seis lectores que hacen un lectorado. Yo no lo decido todo aquí en la editorial. Lo que yo decido son reediciones. Si querés tener una editorial seria, tenés que tener profesionales que lean y digan: esto sí tiene valor literario.
::: ¿Cómo ha evolucionado la industria editorial en Nicaragua?
En el mundo, ha evolucionado con el avance de la tecnología...
::: ¿Es más fácil hoy que antes poder producir un libro en Nicaragua?
Sí, totalmente. Más fácil y más económico.
::: ¿Qué pasa con los nuevos escritores? Muchos se quejan de que no hay espacios para poder publicar...
Creo que no. No buscan los espacios adecuados. Por ejemplo, el Centro Nicaragüense de Escritores ha hecho una labor grandísima, ha tenido como meta apoyar a los nuevos valores.
::: ¿Tienen futuro lo escritores jóvenes en Nicaragua?
Sí, con mucho trabajo. Tienen que darse a la tarea de profesionalizarse, y la profesión viene con la práctica. Tienen que seguir luchando para desarrollarse.
::: Algún nombre de un escritor joven que piense que puede ir creciendo...
(Señala la obra de Arquímedes González, Qué Sola Estás Maité, puesta en el escritorio) Yo creí en este muchacho, lamentablemente no pude editar su primera novela porque ya tenía hecho mi plan editorial.
::: ¿Es difícil dedicarse a la edición de libros?
No siento que haya dificultad. Más bien creo que las dificultades que puedo llegar a tener para editar más son económicas, porque de pronto tenemos la posibilidad de buenos autores, pero no podés editar a todos.
::: ¿Se puede vivir de la edición de libros?
Sin volverte rico, eso no lo podés pretender.
::: ¿Cómo es la competencia con otras editoriales?
(Silencio) ¿Sonaría pretencioso si digo que no siento que compito con nadie? No siento que voy en una carrera...
::: ¿Se lee en Nicaragua? ¿Hay mercado para los libros?
Muchísimo. He sido una defensora hasta la muerte de que en Nicaragua se lee y se lee mucho. Lo que hace falta es dinero para comprar libros. Hay ganas de leer, la gente lee en Nicaragua. No hay capacidad económica para comprar.
::: ¿Qué tipo de libros se leen en Nicaragua?
Mirá, por las posibilidades que da el internet, todos estamos pendientes del último libro. Yo me recuerdo que con Las Memorias de Mis Putas Tristes (Gabriel García Márquez) todos andábamos locos por leerlo, por tenerlo. No importa si es un autor reconocido o si es un autor novel, porque pasó lo mismo con (Paulo) Coelho, que no era un García Márquez, pero la publicidad fue tan grande que la gente quería tenerlo... Si vos me decís qué lee el público, pues el público lee lo que de alguna forma le llega como información de primera mano...
::: ¿Cuál es el libro más vendido en su librería?
Se vende mucho todo lo de Coelho, acordate que es autoestima y la gente siempre lo anda buscando. Los autores nicaragüenses. Mucha literatura de izquierda. En Anamá Ediciones tenemos tres autores que siempre se están peleando el primer puesto: Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y Frank Galich.
::: ¿Por qué cree que los libros de autoayuda atraen tanto a los lectores nicaragüenses?
Estamos en un momento de crisis mundial y la gente está buscando algo en qué apoyarse. La literatura es el alimento más grande para el alma, a través de ella podés llenar los baches que te da la vida.
::: ¿Y cómo ve este país actualmente?
Soy una persona con mucho entusiasmo, digo que hay que ponerse a trabajar, lamentarse menos y hacer más.
::: ¿Qué sintió con el regreso al gobierno del Frente Sandinista?
(Reflexiona por unos minutos) Pues creo que todo este pueblo le dio al Frente Sandinista un chance para ver qué pasa. Las cosas todavía no están definidas, estamos en la etapa del chance. Hay que ver, todavía hay mucho por ver. Quiero ver qué pasa.
::: ¿Qué opina de las críticas que se le hacen por la forma de gobernar?
Quienes critican son los que están del otro lado, pero cuando éstos estuvieron allá, pasó igual. Tenés que ver quién hace la crítica. Si la hace alguien que no estuvo en el gobierno anterior, para mí es muy válida.
::: ¿Apoya al Frente Sandinista como Gobierno?
Apoyo los cambios.
::: ¿Al Frente Sandinista?
Apoyo los cambios.
::: ¿Actualmente no limita en ningún partido?
No, en ninguno...
::: ¿Se identifica con alguno, ideológicamente?
No. Sólo apoyo el proyecto que sea viable para un mejor estándar de vida.
::: ¿Qué opina del MRS?
Creo que es un buen intento.
::: ¿Cree que los intelectuales, los escritores, deben estar involucrados en la vida política de un país?
Todos hacemos política... Los intelectuales, los escritores, hacen política y fuerte, desde el momento en que ellos son la voz de los sin voz, porque reflejan lo que pueden ver.
::: ¿Cuánto lee?
Muchísimo. Mi oficio es leer, mi trabajo es leer. No leo todo lo que quiero leer, leo lo que obligatoriamente tengo que leer. Es más lo que leo por obligación que lo que leo por placer. Desgraciadamente.
::: Tres nombres: Sergio Ramírez.
Mis respetos.
::: Gioconda Belli.
Cariño incondicional.
::: Ernesto Cardenal.
Una persona que me ha marcado en mi vida. Le debo mucho a Ernesto Cardenal.
::: ¿Cree que tiene oportunidades para un Nobel?
Sí.