Pérez decepciona con una pobre presentación ante el ghanés Agbeko
Nicaragua se quedó sin Campeón Mundial de Boxeo. Anoche, en el Arco Arena de Sacramento, California, Luis Pérez fue noqueado técnicamente en el séptimo asalto por el ghanés Joseph “King Kong” Agbeko, para perder la corona gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), apenas en su primera exposición del título que ganó en julio pasado ante el mexicano Genaro “Poblanito” García.
Pérez (25-2) lució muy mal en este combate con Agbeko (25-1). Llegó sin distancia, sin fortaleza y desajustado ante un regular peleador africano de mediana calidad que finalmente se agigantó aprovechando las pobres condiciones físicas que lució su rival de turno.
El nicaragüense lució tan mal, que no parece haber ganado ni uno de los siete asaltos ante Agbeko, quien mantuvo un constante ataque al rostro de Pérez, dirigiendo la ofensiva a su gusto y antojo.
Ante tanto ataque a la cabeza de Agbeko, el médico del ring decidió suspender la pelea antes que sonara la campana en el octavo asalto, dando por finalizada una tormentosa presentación de Pérez, quien anoche después de la pelea fue enviado al hospital para una serie de chequeos médicos.
Sin condiciones
Desde el campanazo inicial, Pérez no lució en buenas condiciones físicas.
Agbeko salió a chocar con el nicaragüense, a enfrentarlo en el centro del ring, lanzando los mejores golpes de ese asalto inicial aprovechando que Pérez mantuvo muy baja su guardia.
En el segundo, Luis continuó con la guardia baja mientras Agbeko aumentaba su ataque al rostro, aprovechando la constante guardia baja del nica.
En todo momento, Pérez lució lento, desajustado. Al parecer, el esfuerzo por bajar un exceso de peso que manejó en los últimos días, no le permitió llegar en plenitud.
Agbeko, mientras tanto, siguió con su ataque minuto tras minuto, haciendo gala de muchos deseos por coronarse frente a un peleador que no fue ni la sombra de su presentación anterior ante el “Poblanito” García, a quien noqueó en siete asaltos.
Así, el martirio fue constante para Pérez en cada asalto, hasta que al finalizar el séptimo, el médico lo examinó y determinó parar el combate para no seguir sacrificándolo.