La escena del crimen fue horrenda. Cuatro niños asesinados en sus camas. Y el cadáver de su padre, Pedro Rodríguez, colgando de un balaustre. La madre estaba desaparecida.
Seis meses más tarde, el paradero de la salvadoreña Daysi Benítez continúa siendo un misterio. Se han seguido pistas que van desde este suburbio de Washington, D.C., hasta el hogar de los padres en Sensuntepeque, El Salvador. Pero ahora, los rastros han comenzado a perderse.
El hogar de los Rodríguez en la urbanización de Frederick ha sido recuperado por los acreedores. Nadie ha venido a reclamar sus tres automóviles, las magras cuentas bancarias, o el modesto mobiliario.
El sargento de detectives Bruce C. DeGrange, dijo que la Policía de Frederick piensa que Benítez, de 25 años, está viva.
La teoría se basa en el rumor de que Benítez habría abandonado la población acompañada de un amigo durante la semana previa al hallazgo de los cadáveres, el 26 de marzo. Posteriormente, señaló el rumor, Benítez habría recibido asesoría espiritual de un religioso.
La presunta fuente de información, un familiar lejano, negó a las autoridades haber dicho eso, informó la Policía.
Versiones sin confirmar dijeron que algunas personas vieron a Benítez en El Salvador y en la vecina Honduras. Eso hizo presumir a los investigadores que Benítez retornó a América Central. Pero las autoridades locales no han encontrado a la madre de los niños asesinados. Y tampoco la están buscando.
“No ocurrió aquí. Nadie presentó una demanda. Y no hay evidencia alguna de que esta persona se encuentra aquí”, dijo Carlos Rugama, vocero de la Policía de El Salvador.
Por su parte Héctor Iván Mejía, vocero de la Policía de Honduras, dijo que no hay evidencia alguna de que Benítez haya ingresado al país.
DeGrange dijo que un número telefónico de unos miembros de la familia de Benítez en El Salvador ha dejado de funcionar.
Y sus familiares, entre ellos una hermana en Maryland, no han urgido a la Policía a que la encuentre.