La violencia nuevamente se impuso en las carreteras y los protagonistas siguen siendo los mismos transportistas. Esta vez los métodos cambiaron. De quemar llantas y poner miguelitos en la vía pasaron a la agresión verbal contra los colegas de ellos que decidieron no sumarse al paro, pero también contra los reporteros que cubrían la noticia. Sin embargo, la protesta fue suspendida esta misma tarde, luego de una reunión con representantes del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), en la que se acordó la instalación de una mesa técnica que revisará costos de tarifas, el chequeo mecánico de las unidades y el servicio que se ofrece a los usuarios, entre otros puntos.
Esta mañana, un grupo de transportistas de Carazo agredió a golpes un periodista del Diario Hoy y a un camarógrafo del Canal 2 de la televisión local, cuando ejercían sus labores en el plantón que los buseros mantienen sobre la carretera a Jinotepe, en protesta por los últimos operativos de control que realiza la Policía Nacional.
El corresponsal del Diario Hoy, Jonathan Rivera Espinoza, fue empujado y golpeado en el suelo por un grupo de buseros.
"Me empujaron y me caí. Luego llegaron más y me patearon en la espalda", narró el comunicador, a quien también le dañaron el vehículo en el que se transportaba.
En tanto, el Canal 2 presentó imágenes en las que un grupo de buseros y cobradores empujaba y agredían al camarógrafo Rubén Castro, quien resultó con golpes en el rostro.
El periodista Alfonso Flores, de dicha televisora, identificó al agresor como David Baltodano, quien fue protegido por sus compañeros de protesta y escondido luego en uno de los microbuses estacionados en el sitio del plantón.
Aparentemente, los transportistas acusan a los medios de comunicación de ser los causantes de los operativos policiales, que pretenden poner mayor control sobre el transporte colectivo interurbano y evitar más muertes sobre las carreteras.
En el lugar de la protesta, la presencia policial era casi nula, lo cual facilitó los actos vandálicos de los transportistas.
Los pasajeros de las unidades de transporte que no se sumaron al paro, eran obligados a abandonar los buses y a caminar por varios kilómetros para conseguir otro vehículo que los llevara a su destino. En tanto, los buseros y sus ayudantes se dedicaban a sacar el aire a las llantas de algunos autobuses. Asimismo, golpeaban y abollaban todo vehículo liviano que transportara pasajeros.
PASAJEROS MOLESTOS
"Ellos tienen derecho a mantener su protesta pero deben respetar al que desea trabajar, por que se vuelve una arbitrariedad," expuso Mayela Rivas, pasajera del bus placas CZ- 092, de Cootrisur.
Sin embargo, la respuesta de un miembro de Codevo, fue que todos los dueños de buses deben sumarse al paro y sentir el problema.
Dijo que el presidente de Cootrisur, había firmado los acuerdos el día anterior, durante la reunión que sostuvo el sector, en Diriamba. "El tiene que bajar los pasajeros para que tambien lo sienta," señaló.
El conductor del bus dijo desconocer esos acuerdos, pero acepto bajar a los pasajeros y no les devolvió el pasaje. En el lugar, donde no había ningún directivo de cooperativas, más que cobradores y conductores, otra unidad de transporte ordinario también fue retenida, mientras los pasajeros tuvieron que continuar su viaje caminado. Ramón Miranda, quien viajaba desde Matagalpa hacia San Marcos, con su hija, se mostró molesto por que además de pagar los dos pasajes, lo dejaron en medio camino.