La noche pasó sin penas ni glorias. Llegamos con la ilusión de ver una puesta conmovedora, según afirmaba la reseña de Inminencia, creada por Harold Agurto, y que fue primer lugar en el Concurso Nacional de Dramaturgia.
Algo pasó que la obra no funcionaba bien y no atrapaba al público en el conflicto que se tornaba difuso en las primeras escenas, pues aparecían dos hombres semidesnudos en una relación amorosa a media luz en diferentes poses.
La principal deficiencia fue la actuación, sobre todo la de Juan Carlos Barberena, que protagoniza al ladrón. Su caracterización era externa: ropaje, poses de un delincuente marginal, pero su voz no proyectaba los matices necesarios, más de una vez se confundió y retrocedía la frase. En ocasiones gritaba, sólo algunas veces logró meterse de lleno en la piel de su personaje. Debe trabajar más su papel.
Gustavo Gómez tuvo un desempeño más atinado, logró transmitir cierto aire señorial que su personaje de anciano adinerado requería, fueron sus mejores momentos, porque en las situaciones de tensión le faltó la fuerza desdeñante del burgués que desprecia al ladrón, que pretende utilizar a su antojo.
Los espectros que permanecen siempre en escena, similar al coro de las tragedias griegas no aportan mucho al desarrollo de la obra, a veces provocan breves risas, pero nada más.
El diseño de luces ofreció en diferentes instantes ciertas imágenes bellas, hay una atmósfera sepia, unos claroscuros poderosos, pero a veces se retrasaban con respecto al movimiento de los actores.
Al final pudimos constatar que la dramaturgia tenía fallas, que la dirección y los actores no podían superar, recordemos que Sponte Sua surge en el 2004 y lo integran un grupo de jóvenes provenientes del teatro universitario, además no han sido sometidos al ojo de la crítica especializada, de ahí que estos señalamientos deben servirles como punto de partida para mejorar sus futuras presentaciones.
TIEMPO PARA QUETZALCOATL
Desde Matagalpa arriba al escenario del Justo Rufino Garay la tropa de Ernesto Soto, el grupo Quetzalcoatl.
El sida y los perjuicios que aún subsisten alrededor del tema son abordados con frescura en esta pieza de creación colectiva denominada Tiempo de Amar, donde se critican las actitudes de rechazo y exclusión hacia las personas que viven con el VIH-Sida.
Después de la función estará Salvador Cardenal deleitando con sus composiciones musicales, llenas de contenidos valiosos y mensajes de amor a la naturaleza, al ser humano, a la paz.