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En Letra Pequeña
Fabián Medina

Doble cara

¿A qué llegó Daniel Ortega cuando subió al estrado de Naciones Unidas? ¿A quién estaba representando? Durante la campaña, Ortega manejó un esmerado discurso de paz y reconciliación, cuidado siempre de transmitir confianza, hacer saber que su gobierno sería distinto esta vez, que no habría confrontación con Estados Unidos. Una buena parte de ese 38 por ciento que consiguió y con el que escasamente ganó, votó por él creyendo en esas promesas. En otras palabras, es mentira que cuando Daniel Ortega subió al podium de Naciones Unidas estaba representando (al menos) a ese 38 por ciento que votó por él. ¿A quién representaba entonces?

Obsesión

Daniel Ortega tiene una acuciante necesidad de hacer méritos en el grupito de presidentes que tira piedras contra Estados Unidos. No es que esté mal criticar a Estados Unidos. Con frecuencia se lo merece por las razones que ya todos conocemos. Pero de eso a vivir obsesionado, olvidando incluso las necesidades del país que un día le encargaron gobernar, es otro asunto.

Al revés

Ortega distribuyó en Naciones Unidas un documento sobre las necesidades de Nicaragua después del huracán Félix y dedicó su discurso a fustigar al Imperio, cuando debió haber hecho todo lo contrario: hablar sobre los problemas de Nicaragua y distribuir un vídeo con su discurso de hace 18 años, que a fin de cuestas fue el mismo de ahora. O sea, reconozcámosle el derecho a tener sus obsesiones políticas, pero que se acuerde de gobernar de vez en cuando.

Desperdicio

2,480 palabras dedicadas a fustigar al Imperio y sólo 46 palabras sobre la desgracia de “miskitos, mayangnas, de los pueblos afrodescendientes, víctimas del huracán Félix”. Irán más mencionado que Nicaragua. En total 25 minutos. 2,917 palabras. Un desperdicio. Pero bueno, Nicaragua tiene que vivir a pesar de sus gobernantes…

Complicidad

El operativo que mantiene la Policía contra los buseros es tan bueno y justo que uno tiene que preguntarse ¿Por qué no lo había hecho antes? ¿Cómo se explica que un busero irrespete la ley cien veces al día y no pase nada? Porque sabemos que entre policías y transportistas existe un contrato no escrito de complicidad. Para demostrarlos basta contestar esta pregunta: ¿Por qué ahora los buseros andan con más cuidado por las calles? Porque sencillamente los multan.

Sistema corrupto

Pero la plaga que azota al país no sólo es culpa de los buseros. Como dijo el procurador Omar Cabezas, es un sistema el que alimenta la masacre cotidiana. ¿Si sabemos que el tiempo que se exigen los buseros es la fuente de tantos accidentes y muertes, por qué no se prohíbe ese método? Si de verdad se hiciese justicia, junto al chofer del bus debería estar en el banquillo de los acusados el dueño de la unidad, la Alcaldía, el MTI y la Policía a la hora de responder por los que quedan destripados bajo las enormes llantas.

Callos

¿Cómo responderán los transportistas a esta acometida? Recordemos que este sector es una mafia, y que se mantiene viva gracias al chantaje y la violencia. Ahora mismo es la Policía la que le ha entrado al toro por los cuernos, sabiendo que está pisando muchos callos, incluso entre sus mismas filas, porque es un secreto a voces que altos jefes y ex jefes de Policía se cuentran entre los dueños de estos negocios. Y cumplir la ley les quita ganancias.

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