Las autoridades guatemaltecas investigan la identidad de “dos o tres” cómplices de los policías capturados por el asesinato de cinco jóvenes en las afueras de la capital.
“Es muy probable que haya agentes implicados en el hecho, dos o tres más”, dijo a la AP un jefe de la policía guatemalteca, Julio Chávez.
Salvo un menor de 17 años a quien no le figuran antecedentes policiales, los otros cuatro fallecidos tenían un “amplio” historial delictivo. Uno de ellos, de 21 años, había sido detenido 25 veces.
El agente Sabino Ramos Ramírez, de 31 años, y el inspector Wilson Tobar Valenzuela, de 28 años, fueron capturados el martes y puestos a disposición de los tribunales, tras encontrar indicios de su posible participación en el secuestro y asesinato de cinco hombres jóvenes, a quienes investigadores de la PNC vinculan con un grupo de narcotraficantes.
Se trata de los hermanos Oscar Enrique y Juan Enrique, ambos de apellidos Luna Gómez, de 21 y 25 años; Tomás Eduardo De León, de 17 años; Gerber Josué Aquil Pérez, de 18 años, y Edwin Alexander Alfaro, de 19 años, quienes según denuncias de familiares, fueron secuestrados el pasado viernes por “unos cinco agentes de la PNC” que se conducían en dos auto-patrullas.
Los cadáveres de estas personas fueron hallados el martes en una zona boscosa del sur de la capital guatemalteca, justo en el sitio en donde según el análisis del Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) de la auto-patrulla que conducían los detenidos, esta permaneció estacionada por unos 20 minutos el día del secuestro.
Los dos agentes capturados pertenecían al Grupo de Acción Rápida, una unidad especializada de la Policía y trabajaban en la patrulla que escolta a Chávez cuando tiene que desplazarse a lugares de riesgo.
Los familiares de los cinco jóvenes denunciaron que el viernes un grupo de al menos cuatro policías les capturó mientras jugaban pelota en una de las calles del barrio El Gallito, un conocido punto de distribución de cocaína al menudeo en esta capital.
El Fiscal de Delitos Contra la Vida, Alvaro Matus, dijo a la AP que “la denuncia presentada habla de cuatro agentes por lo que habría al menos otros dos policías o particulares con vestimenta policial”.
Los agentes fueron capturados, pues a ellos estaba asignado el vehículo que figura en la denuncia y que fue ubicado en el lugar del crimen gracias al Sistema de Posicionamiento Global (GPS) instalado en todas las patrullas.