La censura de los 30 no es más que la lista de países de Asia, África y algunos de América, que se han dado a la tarea de ejercer un férreo control de la libertad de expresión, no sólo en los medios convencionales sino en los electrónicos, al punto que no escatiman recursos para establecer censuras en la internet.
El ingreso más reciente es el de la República Islámica de Irán, que la semana pasada prohibió el acceso al motor de búsqueda Google y a su servicio de correo electrónico Gmail. Las autoridades iraníes ya prohibieron el acceso a decenas de miles de páginas políticas, pornográficas y de interés general imponiendo a las empresas de servicios de internet unos programas de filtros para esas webs.
De acuerdo con los expertos internacionales, la censura ejercida en estos 30 países se realiza bajo la excusa de la pornografía y otros delitos, no obstante, prevalece la vigilancia, censura y control político de gobiernos como China comunista.
Entre los países que ejercen la censura en internet en África y Asia están: Zimbabwe, Algeria, Jamahiriya Arabe Libio, Sudán, Etiopía, Egipto, Túnez, Yemen, Arabia Saudí, Oman, Siria, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán, India, Azerbaijan, Uzbekistán, Kazakhstan, Tailandia, Vietnam, Burma, Malasia, Corea del Sur, Rusia, Ucrania, Belarus, Moldavia. La lista anterior es en base a un estudio realizado por la prestigiosa organización OpenNet que señala a estos países como los que ejercen la censura desde diferentes niveles. Cabe aclarar que la fundación OpenNet Initiative, apadrinada por las universidades de Harvard, Cambridge, Oxford y Toronto, funciona como un observatorio de las mordazas impuestas a los internautas.
A estas naciones hay que agregar a este lado del mundo a Venezuela y Cuba, donde los controles políticos en la red se ha hecho sentir, sobre todo en el ámbito político contra quienes no están de acuerdo con sus formas de gobierno y critican públicamente sus acciones.
El 2 de noviembre de 2006, el bloguista José Ángel González escribió sobre el encarcelamiento de un joven que incomodó al Gobierno de Teherán.
“Kianoosh Sanjari, tiene 25 años y está preso desde hace semanas, en régimen de incomunicación, en una cárcel de Teherán (Irán). ¿Su delito? Intentar entrevistar a un clérigo chií cuyos seguidores habían sido reprimidos por la Policía. Sanjari, militante de un sindicato estudiantil, es un conocido cíber activista en favor de los derechos humanos desde su blog personal. Amnistía Internacional lo considera preso de conciencia”, dice parte del artículo de González.
Y parafraseando a González, aunque en estos países antes mencionados los gobiernos ejercen el poder y control con mano de hierro, los accesos y contenidos de la web, cabe mencionar también que en otros 22 estados (entre ellos Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido) los grados de intervención son menos beligerantes, pero existen. El filtrado de webs, con diversas tecnologías, es común y están legalmente autorizados, pero no necesariamente llegan a la represión política o encarcelamiento por expresar sus ideas contrarias a las de los gobernantes, como el caso de Kianoosh Sanjari. En Nicaragua debemos tomar nota del tema y evitar persecuciones políticas en la red.