Los líderes latinoamericanos que intervinieron el martes ante el pleno de la 62 Asamblea General de la ONU expresaron su preocupación por la emigración, el respeto de los derechos humanos, el cambio climático y el comercio con las potencias industrializadas.
HONDURAS DEFIENDE A INMIGRANTES EN EE.UU.
El creciente sentimiento contra los inmigrantes indocumentados en parte de la opinión pública y la clase política de EE.UU., interesó al Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien pidió un trato justo para los millones de centroamericanos que viven en ese país.
Según Zelaya, “la emigración es un derecho humano”, al tiempo que criticó a los que la quieren penalizarla, comparando esa actitud con los regímenes fascistas.
“La emigración no es, no ha sido, ni debe ser considerada nunca como un delito o una amenaza, si no como un derecho humano. La emigración no debe ser incluida ni pertenece a la agenda de seguridad de los países”, sostuvo. “Que se les reconozcan sus derechos (a los emigrantes) de la misma forma que se les exigen sus responsabilidades”.
Zelaya señaló que “quien vea el problema migratorio únicamente desde la perspectiva de las remesas familiares o del voto de los migrantes en el exterior, está cometiendo un gravísimo error”.
Además, criticó la “exagerada alza” de los aranceles que la Unión Europea (UE) aplica a sus importaciones de banano centroamericano, así como la revisión que EE.UU. quiere hacer del Tratado de Libre Comercio firmado en 2006 con los países centroamericanos.
LULA PROMUEVE LOS BIOCOMBUSTIBLES
El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que habló después del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y fue el primero de la región en pronunciar su discurso, apostó por los biocombustibles como solución para combatir los problemas del cambio climático.
Subrayó que puede ser también una oportunidad económica para que los países en desarrollo eviten el aumento de las desigualdades en el mundo.
“Los pueblos pasan hambre no por falta de alimentos, sino más bien por la carencia de ingresos, lo que aflige a casi 1,000 millones de hombres, mujeres y niños”, apuntó.
Con el propósito de fomentar la cooperación internacional en favor del medioambiente, Lula convocó para 2012 una nueva cumbre mundial sobre la Tierra en Río de Janeiro en la que, dijo, se revisarán los logros conseguidos desde la celebrada en esa misma ciudad en 1992.
Recordó además que su país albergará en 2008 una conferencia internacional sobre los biocombustibles y animó a la participación mundial para que desde esa plataforma se “echen los cimientos para la cooperación global” en ese aspecto.
CHILE DESTACA DD.HH.
La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se centró en el compromiso de su país con la defensa de los derechos humanos y en la lucha contra el cambio climático.
“Chile desea promover con fuerza el respeto universal de los derechos humanos”, dijo Bachelet, que también consideró que crear “un orden internacional más justo y más humano sólo será posible si en el centro del debate se pone el respeto a la dignidad de la persona, independientemente de su religión, raza, género o condición social”.
La presidenta chilena aseguró que su país va a trabajar “no sólo para mejorar prácticas y legislación interna”, sino también para promover la consolidación de los derechos humanos “como un nuevo pilar del sistema de Naciones Unidas, junto con el desarrollo económico y social, la paz y la seguridad”.
La delegación de Cuba, aunque no intervino, protagonizó el gesto que captó mayor atención de la jornada al abandonar el pleno cuando el presidente de EE.UU., George W. Bush, se refirió a la situación de las libertades en la isla y otras naciones.
Por su parte, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, cuestionó el derecho del “imperio” (EE.UU.) de impedir que países como Irán y Corea del Norte desarrollen armas nucleares.
Ortega aseguró que al igual que lo ocurrido durante el primer gobierno sandinista de Nicaragua (1979-1990), el enemigo sigue siendo el “capitalismo imperialista”.
El Presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, destacó el crecimiento económico y la reducción de la pobreza que ha logrado su país, a pesar de que los “poderosos” no siempre cooperan para que las naciones en desarrollo superen las dificultades que “ensombrecen nuestro futuro”.
Por eso, instó al “levantamiento de las restricciones no arancelarias y parancelarias” de los grandes países, “a fin de facilitar la fluida concurrencia de las pequeñas y vulnerables economías, así como su adecuada inserción en el comercio internacional”.