La calidad de un alimento está determinada por su nivel nutricional, pero también por su color, sabor, textura, consistencia y presentación.
Estos elementos influyen en la aceptación y preferencia por parte de los consumidores de los productos, en especial si se trata de alimentos como granos básicos biofortificados.
Por esta razón, el consorcio Agrosalud, el cual es financiado por la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA), capacitará a estudiantes y docentes universitarios de Brasil, Colombia, Cuba y Nicaragua sobre la producción de alimentos a través de la técnica de la biofortificación.
Por ello, Agrosalud anunció que esta semana estará desarrollando una serie de talleres en las instalaciones del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), en Managua.
Marlene Rosero Pabón, funcionaria del CIAT, confirmó que en estos talleres participarán docentes y estudiantes de las universidades Centroamericana (UCA) y Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua), quienes realizarán trabajos de tesis para evaluar la aceptación de los consumidores nicaragüenses de arroz y frijol fortificado.
Ambos rubros integran la dieta básica de los nicaragüenses y de otras poblaciones de la región, por lo que están siendo priorizados por el proyecto.
LA TÉCNICA
La biofortificación es una técnica que aprovecha la diversidad de nutrientes presentes en cultivos como maíz, arroz, frijol, yuca y camote para aumentar su nivel nutritivo, explica Agrosalud en un informe.
Añade que la biofortificación se lleva a cabo a través del uso de métodos tradicionales, no transgénicos, pues en el proceso de biofortificación se cruzan variedades de la misma especie.
La técnica aprovecha la diversidad de nutrientes presentes en los cultivos para aumentar su nivel alimenticio y mejorar, en consecuencia, la salud de la población.
PRUEBAS EN EL PAÍS
En Nicaragua entidades como el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) promueven, con el apoyo de Agrosalud, la utilización de semillas biofortificadas en varias zonas del país.
Para esto han desarrollado un programa de entrega de semillas de maíz con altos niveles nutritivos, rubro que ha sido sometido al proceso de biofortificación.
Estas semillas serán sembradas en al menos 2,200 parcelas a lo largo del territorio nacional.
Igualmente se valida en el campo líneas de frijol y arroz con mayor contenido de hierro, así como clones de camote pulpa naranja en municipios como Estelí, La Trinidad, Condega, Somoto, San Nicolás, Diriamba, Jinotepe, San Marcos y Masatepe, entre otros.
Prácticas similares impulsa Agrosalud en otros países de Latinoamérica y el Caribe, siempre en rubros como maíz, arroz, frijol, yuca y camote que son parte de los alimentos más consumidos por la población del subcontinente.
De esta manera se aumentan los contenidos de hierro y de zinc en los productos citados, con lo cual se elevan sus niveles nutricionales y, en consecuencia, la población puede tener alimentos con mayor calidad.
VENTAJAS PARA LA SIEMBRA
En un estudio Elena Pachón, del CIAT, señala otras ventajas del uso de granos biofortificados.
Por ejemplo, tienen mejores características agronómicas y mayores rendimientos productivos, con lo que la producción puede elevarse.
Muchas veces la producción se ve afectada por condiciones climáticas, como el exceso o la falta de lluvias; así como por plaga y enfermedades.
Pero al tener semillas mejoradas, estos efectos pueden reducirse.
Para el ciclo agrícola 2007-2008, en el caso de Nicaragua, la cosecha total de maíz se proyecta en poco más de 12 millones de quintales, según proyecciones del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor).
En tanto estima que la producción de frijoles será de 4.7 millones de quintales en el actual año cosechero y en 4.5 millones la de arroz.