Durante cinco días consecutivos más de 40 mil habitantes de Ocotal han sufrido los efectos del desabastecimiento de agua potable, debido a la obstrucción de la presa de captación y los altos niveles de turbidez en las aguas del río Dipilto.
El caudal del río Dipilto, que nace en el municipio del mismo nombre, al norte de Ocotal, superó los niveles normales después de las constantes lluvias que al mismo tiempo ocasionaron derrumbes, inundaciones y graves daños a la infraestructura vial y en especial de los caminos rurales.
Ocotal es un municipio meramente urbano, que se ha caracterizado por el desabastecimiento de agua en temporadas extremadamente secas o en temporadas de abundantes lluvias, razón por la cual sus habitantes viven permanentemente preparados con sus pilas o recipientes llenos, para cubrir esas deficiencias.
A lo anterior se añade que desde hace tres años Ocotal está zonificado, para que el servicio de agua potable llegue a todos al menos día de por medio.
Sin embargo, cinco días de desabastecimiento de agua superan la capacidad de almacenamiento y sus habitantes tienen que recurrir a otras alterativas, como realizar los quehaceres del hogar con agua de lluvia, comprar agua purificada para el consumo o en caso extremo ir al río Dipilto, río Mozonte o al río Coco a buscar agua.
La mayoría espera desesperadamente una respuesta de las autoridades locales. Decenas de pronunciamientos a través de las emisoras locales demandan al alcalde y al delegado de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) el envío de pipas o la solución inmediata al problema.
Norberto Fajardo Ruiz, delegado departamental de Enacal en Nueva Segovia, dijo que el principal problema de desabastecimiento de agua en Ocotal son los niveles de turbidez alcanzados en las aguas del río Dipilto, lo que es “difícil de tratar por la planta potabilizadora”.
Añadió que la planta convencional (de gravedad) tiene capacidad de potabilizar unas 2,000 unidades máximo, muy por debajo de las 4,000 ó 5,000 unidades a las que ha llegado en los últimos cinco días el agua del río Dipilto.
Explicó que hay dos plantas, una convencional (por gravedad) y otra eléctrica. Esta última está conectada al circuito donde los cortes de energía diarios son de las siete de la mañana hasta las dos de la tarde, dejando de tratar el 40 por ciento del agua que necesita la ciudad.
Otro de los problemas, reveló el funcionario, es que cuando crece el río, los operarios no pueden trabajar en el canal de derivación artesanal con sacos de arena para mantener los niveles del agua y garantizar que entre a la tubería de captación; y al contrario, “los trabajadores corren riesgos y los sacos se los lleva la corriente”.
POSIBLES SOLUCIONES
Enacal orientó durante los primeros días de desabastecimiento de agua en Ocotal, el uso racional del agua potable aún almacenada porque “no está en nuestras manos resolver el problema, todo depende de la naturaleza, porque hasta que disminuyan las lluvias la planta potabilizadora podrá trabajar a su capacidad”.
El Hospital Alfonso Moncada Guillén es uno de los sitios priorizados por Enacal, que ha dirigido las válvulas para el abastecimiento a ese centro.