El Papa Benedicto XVI ofreció ayer el apoyo y la “disponibilidad” de la Iglesia nicaragüense para trabajar con el Gobierno sandinista de Daniel Ortega, indicó la Santa Sede.
“Los obispos en su país (...) ofrecen su disponibilidad a mantener un diálogo y una comunicación constante y sincera con el Gobierno”, anunció el Papa al recibir en la residencia al nuevo embajador de Nicaragua ante la Santa Sede, José Cuadra Chamorro.
El anterior Gobierno de Ortega, en la década de los ochenta, estuvo enfrentado con la Iglesia al contar entre su Gabinete a destacados sacerdotes que incluso fueron declarados en rebeldía y sancionados por el Vaticano al negarse a dejar sus cargos, entre ellos el más conocido es el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal.
PAPA ESPERA HONRADEZ EN GESTIÓN DE ORTEGA
Pese al discurso conciliador, el Papa advirtió al nuevo Gobierno que para alcanzar los objetivos que se fijó y “reducir así la desigualdad entre quienes lo tienen todo y quienes carecen de bienes básicos como la educación, la salud y la vivienda, es fundamental la transparencia y honradez en la gestión pública”.
El jefe de la Iglesia católica invitó al Gobierno de Ortega a hacer “frente a cualquier forma de corrupción” ya que con ello se “favorece la credibilidad de las autoridades ante los ciudadanos y es determinante para un justo desarrollo”.
Con el apoyo de la Iglesia, el Papa espera que “se favorezca una verdadera reconciliación, instaurando un clima de paz y de auténtica justicia social”, aseguró.
Benedicto XVI reiteró, sin embargo, que “el deber inmediato de actuar a favor de un orden justo en la sociedad es más bien propio de los laicos”.
El nuevo embajador de Nicaragua, de 52 años, quien ya había ejercido ante la Santa Sede entre 1997 y 1998, es graduado en Ciencias Jurídicas y Sociales y fue también embajador en Italia (2002-2006) y en México (2006-2007).
Ante el diplomático, Benedicto XVI recordó a las víctimas del reciente huracán Félix y expresó su “cercanía espiritual a los numerosos damnificados que han perdido su vivienda o sus instrumentos de trabajo”.
“Es de esperar que además de la ayuda interna, reciban generosas aportaciones por parte de la comunidad internacional”, clamó el Papa.