Si la coronación del Granada el jueves marca una tendencia, los aficionados sultanecos quizá tendrán que esperar 13 años para un nuevo título de parte de su equipo.
Entre el campeonato que ganaron en 1978 ante el Estelí y el de 1993 contra el San Fernando, hubo una espera de 15 años. Y entre el de 1993 y el de ahora, 14. Así que la próxima corona podría llegar en 13 años, en la temporada del 2020.
Sin embargo, los granadinos no están preocupados por eso. Están ocupados en la celebración de la corona, que los ha convertido en los monarcas de la Primera División nacional.
Este Granada, que fue un equipo muy bien pensado, con un perfil claro y con mucho balance en todas sus áreas, reaccionó en el límite y capturó el título que no sólo los coloca en la cima, sino que les restituye su pisoteado orgullo.
A través de la historia, el Granada ha sido uno de los clubes más caracterizados del beisbol nacional. Por su róster han desfilado figuras del calibre de Denis Martínez, Ernesto López, Diego Raudez, Luis Fierro y Bayardo Dávila, quienes han dejado huellas indelebles en la pelota pinolera.
No obstante, la última vez que alzaron un trofeo de campeones, lo hicieron bajo una lluvia el 8 de mayo de 1993, en el sexto duelo de la Final ante el San Fernando. Se dijo entonces que eran campeones de agua y quizá sin mala intención, pero se criticó tanto la reducción del juego, que se empañó la legitimidad del título.
El jueves no levantaron trofeo porque no se los han entregado, pero se coronaron bajo otra lluvia. Una de batazos, que ha borrado de un tajo cualquier espacio a dudas sobre su indiscutida superioridad ante un León que luchó, pero que no tenía los colmillos completos.
Este triunfo ha levantado el orgullo en Granada y ha averiado la vanidad de los leoneses, acostumbrados a marcar la pauta en el beisbol nacional, pero ahora mancillados por unos Tiburones incontrolables.