La aventura política de Bolivia, Ecuador y Venezuela conduce a las tres naciones andinas hacia un despeñadero económico que puede sepultar las aspiraciones de sus gobiernos de promover una mayor equidad, advirtieron ayer varios políticos y expertos.
El llamado “socialismo del siglo XXI” emprendido por Venezuela y que ha servido de modelo a Ecuador y Bolivia, fue analizado en la Conferencia de las Américas, organizada por el diario The Miami Herald con la participación de líderes y empresarios de Latinoamérica, el Caribe y EE.UU.
La segunda parte de la jornada de la conferencia de ayer estuvo dedicada a analizar el clima económico en esos tres países, mientras que la primera parte se centró en la importancia de los tratados de libre comercio.
En el foro sobre los países andinos, los participantes coincidieron en la que la “utopía regresiva” es promovida mediante la confrontación y reformas constitucionales que tienen como objetivo la concentración del poder, además de medidas punitivas para el sector privado, lo que deteriora el clima de negocios.
Alberto Federico Ravell, presidente y cofundador del canal de televisión Globovisión de Venezuela, describió un sombrío panorama de su país por el alto nivel de confrontación que existe, los “ataques” a la democracia, los controles cambiarios y las nacionalizaciones.
Mencionó que para los empresarios en el sector de los medios de comunicación, por ejemplo, operan bajo “la espada de Damocles” al afrontar la constante amenaza de ser censurados o que el Gobierno les suspenda la licencia de transmisión y sus bienes por “luchar para que exista de nuevo una democracia plena”.
Roberto Aspiazu, presidente del Comité Empresarial de Ecuador, inició su discurso diciendo que tampoco traía “buenas noticias”, pues “las libertades, así como en Bolivia y Venezuela, están amenazadas”.
El empresario aseguró que en Ecuador están muy preocupados con las elecciones para una Asamblea Constituyente que “significa todo y nada”, mientras el presidente Rafael Correa está en permanente campaña electoral, lo que afecta el normal desarrollo del país.
Entre los principales temas abordados en la jornada inaugural de la 11 Conferencia de las Américas estuvieron también los acuerdos de libre comercio (TLC) que Estados Unidos ha firmado con Colombia, Panamá y Perú y aún aguardan la aprobación del Congreso para entrar en vigencia.
El secretario de Comercio estadounidense, Carlos Gutiérrez, y el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, destacaron en presentaciones separadas los avances económicos y políticos registrados en la región —con excepción de Cuba— y defendieron enérgicamente los TLC con Colombia, Panamá y Perú. Admitieron, no obstante, que enfrentan obstáculos en el Congreso.
“Si son aprobados por nuestro Congreso, estos tres acuerdos crearán una cadena irrompible de socios del libre comercio desde el Ártico hasta Tierra del Fuego”, manifestó Shannon ante un auditorio de más de 200 personas reunidas desde primeras horas de la mañana en un lujoso hotel de Coral Gables.
El funcionario, que efectuó toda su presentación en inglés pero luego respondió en español en una improvisada rueda de prensa, explicó que estos acuerdos crean una plataforma estratégica para que los países de la región lleguen a través del Pacífico a otras economías, como las asiáticas.
Tras destacar los avances económicos y políticos registrados en Latinoamérica, Gutiérrez se refirió concretamente a los casos de Colombia, Perú y Panamá, a los que describió como “unos de los países de más rápido crecimiento no sólo en la región sino en el mundo, con los mayores potenciales para hacer negocios, ... de prosperidad y progreso”.
“Es posible sentir la energía, el optimismo, se puede sentir que la gente quiere avanzar, quiere formar parte de la economía mundial”, dijo refiriéndose a la impresión que tuvo en su reciente gira por la región.