El próximo 22 de diciembre cumple 35 años el terremoto que asoló Managua. ¿Qué ha pasado en nuestra ciudad en ese período que estructuralmente seguimos postrados? Ciudades como Hiroshima o capitales europeas bombardeadas cruelmente durante la Segunda Guerra Mundial, fueron reconstruidas en menos de 15 años. ¿Qué pasa con Managua que sigue con las ruinosas huellas intactas dejadas por el terremoto? Me hago esta pregunta como managüense autóctono nacido en los alrededores de la Calle Colón y eterno amante de mi ciudad.
A través de mi vida he conocido muchas capitales alrededor del mundo y decenas de otras ciudades, incluyendo las de otros países tercermundistas, pero sin duda alguna puedo afirmar que mi Managua es la menos agraciada de todas. No me refiero a su situación geográfica, ya que por su ubicación es una ciudad envidiable, sino a su situación estructural. Sin ser yo un arquitecto ni un especialista en asuntos urbanísticos, pero observándola desde el punto de vista de un poblador de la misma, Managua no es una ciudad colonial ni es una ciudad moderna y bajo los parámetros estrictamente arquitectónicos internacionales, está aplazada. Afirmo lo anterior porque es una ciudad que carece de un corazón, que es lo que debería ser el centro de la ciudad por donde puedan transitar en sus aceras los ciudadanos, además carece de simetría en su construcción. Es una ciudad con un millón y medio de habitantes morando en un ochenta por ciento en casas no muy cómodas ni agradables al mirar, miles de ellas rayando en la pobreza extrema. Tenemos edificios modernos construidos a la par de casas paupérrimas, los ministerios gubernamentales no tienen edificios propios, un malecón cundido de centros dudosos, hay poquísimos parques, la mitad de las calles son de tierra y no tienen sistemas de agua potable ni alcantarillado y para colmo tiene una flota de autobuses destartalados que generan un pésimo servicio. Todo este gran paquete vacío que le llamamos la capital del país lleva como lazo de adorno unas cuantas áreas con edificios modernos y suntuosos que fueron construidos sin ningún plan maestro. Es una ciudad vestida de harapos con unos cuantos parches de tela fina.
No ha sido la falta de dinero el impedimento para reconstruir Managua mejor de lo que era antes del terremoto, ya que a través de los últimos 35 años ha habido dinero suficiente por parte de inversionistas nacionales y extranjeros para reedificarla conforme a las normas urbanísticas y de seguridad sísmica en el mismo lugar donde anteriormente estaba. Pero desafortunadamente en todos estos años ha habido una indolencia y un desinterés total por parte de las autoridades nacionales o edilicias para transformar y embellecer de nuevo nuestra “Novia del Xolotlán”, por lo menos el centro de la ciudad. Managua no es la única ciudad del mundo ubicada sobre fallas geológicas, ya que también Tokio, San Francisco, Los Ángeles, México D.F. y muchas otras lo están y sin embargo siguen construyendo de acuerdo con las normas estructurales necesarias.
Se necesita proceder con un plan maestro de construcción, que creo que ya existen más de uno, y elegir el mejor o la mejor combinación de ellos. Creo que el sitio del antiguo Managua es el mejor ya que presta las mejores condiciones de tierra plana, aprovechar la infraestructura ya presente de las calles y avenidas y aprovechar la ubicación paisajista contiguo al lago. Está en manos del Gobierno Central y de la Alcaldía la reconstrucción sensata de nuestra capital.