El contrabando en Nicaragua está muy ligado a estructuras centroamericanas que trafican con diversas mercaderías y hasta vehículos robados, según un análisis del Instituto de Estudios Estratégicos de Políticas Públicas (IEEPP).
Según ese organismo, la Carretera Panamericana es la principal ruta utilizada para el contrabando en Nicaragua, pues conduce a los puestos fronterizos de El Guasaule, Las Manos, El Espino y Peñas Blancas, así como a Managua, donde se ubica el Mercado Oriental, un verdadero paraíso para el desarrollo de puestos de venta ilegales.
Además, esa carretera conduce a ciudades cabeceras como Chinandega, Rivas, Madriz y Nueva Segovia, que también cuentan con mercados que se abastecen de mercadería introducida de contrabando al país.
El organismo señala que el contrabando es uno de los delitos que junto al tráfico de drogas incurre el crimen organizado.
“Según la documentación de los principales casos llevados a juicio, el contrabandista fundamentalmente es un comerciante o empresario transportista y se encarga personalmente de la supervisión de la operación y la consecución de las ganancias ilícitas”, señala el IEEPP.
MÉTODOS MÁS UTILIZADOS
El estudio señala que los métodos más utilizados para el contrabando de mercadería son: la sobrevaluación y la subvaluación, para ello utilizan documentos falsificados que les permite obtener mayores ganancias o el pago de menos impuestos.
En el país hay antecedentes de un caso investigado por la Policía Nacional, junto a su homóloga de El Salvador, en el que una comerciante salvadoreña defraudó al Estado de su país por varios millones de dólares que le fueron entregados en concepto de retribución por haber exportado grandes cantidades de mercadería a Nicaragua.
Las investigaciones de ambas policías concluyeron que nunca hubo tal mercadería, sólo existió la documentación, firmas y sellos de las instituciones oficiales de ambos países que hacían contar que la mercadería salió de El Salvador y llegó a Nicaragua.
Se estima que en la frontera con Honduras hay una franja de 150 kilómetros, donde están distribuidos 59 puntos ciegos. En tanto, en la frontera sur con Costa Rica, Nicaragua posee 87 kilómetros donde las autoridades han identificado 35 puntos ciegos.
La principal característica, señala el IEEPP, es la falta de presencia del Estado, no hay vigilancia ni de la Policía ni del Ejército.