A muchas mujeres costeñas el huracán Félix no sólo les arrebató a más de alguno de sus familiares, sino que también su única fuente de trabajo: el acopio de langostas en los Cayos Miskitos.
Un grupo de estas mujeres viajó a Managua para pedir de forma urgente al Gobierno la creación de una alternativa de empleo, pues al haber sido rescatadas de la zona afectada por el huracán han perdido todas sus pertenencias.
“Después que pasó el huracán Félix quedamos sin empleo, sin nada, estamos desesperados”, expresó Mélida Cristopher Anderson, una de las mujeres dedicadas a estas labores en los Cayos Miskitos.
Las mujeres costeñas señalaron que tuvieron que viajar a Managua apoyadas por el misionero católico Alberto Boschi, para pedir, a través de los medios de comunicación nacionales, a los organismos de ayuda humanitaria que traten de entregarles las colaboraciones directamente a las familias afectadas.
Teresa Cornejo Flores perdió a su hijo Alberto Wilson Cornejo, quien cuidaba la casa en cayo Maras. La mujer manifestó que es madre de nueve hijos, pero en total en su familia son 14 personas.
“Hay unas personas que no comen, por lo menos en mi casa somos 14 personas, cuatro onzas de arroz nos dan. ¿Cómo voy a comer con esas cuatro onzas para 14 personas? De un jabón cortan cuatro pedazos para ocho días. Entonces hermanita, nosotros no podemos soportar eso. Hay hambre hija”, alegó Cornejo.
“Estamos sin nada, con manos cruzadas. Los niños están llorando, pero ¿de dónde vamos a sacar?”, dijo por su parte Isolina Alvarado, quien perdió a cuatro de sus parientes.
La alcaldesa de Bilwi, Elizabeth Henríquez, alegó que el apoyo que han recibido ha sido manejado directamente a través del Sistema Nacional de Prevención de Desastres (Sinapred), pero está pidiendo que la distribución se haga a través del Programa Mundial de Alimentos.
Claribel Smith aseguró que nadie les avisó que se aproximaba el huracán. Señaló que los tripulantes de una lancha de la Fuerza Naval que llegó a rescatar materiales propios, bien pudieron pedir refuerzo a Puerto Cabezas y no lo hicieron. Al menos unas 200 mujeres están como desaparecidas. Sin embargo, el capitán de corbeta Julio César Zapata, sostiene que alertaron a la población en un tiempo prudencial.