Denis Martínez está ahora en las tribunas entre la afición granadina. En ocasiones se le observa también en el dogout de los Tiburones. Pero aún con esa proximidad, no puede ayudar a los sultanecos de una manera directa como lo hizo en 1972.
En aquella ocasión, Martínez relevó a Paco Gómez en el juego decisivo y condujo a los escualos a una victoria 8-1 sobre los Leones para atrapar el campeonato nacional. Era entonces un joven, pero ya se comportaba como un veterano en la colina.
Sin embargo ahora, los alentó a través de sus palabras.
“Hablé con ellos en el cuarto juego, cuando la serie estaba 0-3 y les dije que no debían rendirse, que en el beisbol nada está escrito y que tenían que salir a jugar y a divertirse”, recuerda Denis. Desde entonces, los Tiburones han ganado tres juegos corridos.
Ayer Martínez estaba en León, a donde había viajado para ser testigo de la coronación de los Tiburones, pero la naturaleza dispuso otra cosa. Denis retrasó su viaje por un día, así que ahora se irá sin ver quién levantará el trofeo de campeón.
“Me había quedado porque deseaba estar en este juego de la coronación. He visto cómo Granada levantó su juego y pienso que tienen el momento de su lado, pero uno tiene sus compromisos y probablemente no esté mañana (hoy)”, indicó.
Después de una exitosa carrera de más de dos décadas en las Grandes Ligas, a veces se tiene la impresión que Denis podría no sentirse atraído por encuentros como los que se dan en la Primera División pinolera, pero en esta Final ha estado en primera fila.
“A mí me gusta el beisbol no importa su categoría. Yo creo que el beisbol es el mismo, independientemente de su nivel, de su calidad. Y este es un país beisbolero, tanto que vimos el estadio lleno y aún con la lluvia cayendo”, valoró.