El séptimo juego de una de las series finales más emocionantes que se recuerde en nuestro beisbol, no fue posible que se jugara anoche, porque la lluvia cayó con furia en León, deshabilitando el Estadio Héroes y Mártires, que esta noche (6:00 p.m.) vuelve a recibir a los Tiburones y Leones para tratar de poner fin al suspenso.
Una hora y media antes de las seis de la tarde, los fanáticos ya habían tomado el estadio y disfrutaban de una fiesta que incluía cantos, bailes, pitos, caras pintadas, pancartas y camisetas y gorras de los equipos finalistas.
Esta vez no hizo falta la tradicional pipa de agua que llega a regar el terreno y a los aficionados, porque la lluvia apareció de forma inoportuna, inundando el engramillado.
Trece buses de Granada, repletos de fanáticos, llegaron en respaldo de los Tiburones, que de forma espectacular tienen la serie empatada, al ganar tres juegos en fila, luego de perder los primeros tres.
“Hay un día más de descanso y eso los puede (a Granada) sacar de ritmo. Estaban ansiosos y ahora van a esperar un día más. Además, vamos a tener a Olman Rostrán más recuperado de la ampolla en su dedo”, señala Henry Roa, el jugador líder de los Leones y próximo mánager de ese equipo para la Liga Profesional.
Después de ganar de forma sensacional el sexto juego, con jonrones consecutivos de Juan Carlos Urbina y Yáder Hodgson en el cierre del noveno episodio, muchos creen que los Tiburones tenían ayer todo a su favor.
El mánager de los granadinos, Hubert Silva, dice que regresa hoy a León con la misma mentalidad y estrategia.
“Diego Sandino se mantiene como el abridor del séptimo juego, es el lanzador que tengo más descansado y ahora tengo en mejor forma a Julio Raudez. Ayer no podía haber utilizado a Raudez en un recorrido largo, ahora con un día más podré echar mano de él desde temprano si es necesario”.