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La imagen de satélite muestra al huracán Félix al haber alcanzado la categoría cinco en la escala Saffir Simpson. En esa magnitud entró al Caribe norte nicaragüense, matando a más de cien personas y destruyendo todo a su paso. ( LA PRENSA/ IMAGEN DE SATÉLITE)
Furia de Félix sorprendió a científicos
En menos de 48 horas pasó de depresión tropical a huracán
Wilder Pérez R.
nacionales@laprensa.com.ni
Cuarto Félix, fue la vencida

Antes del huracán Félix, que impactó hace diez días el Caribe Norte de Nicaragua, hubo tres huracanes con el mismo nombre en 1989, 1995 y 2001.

Todos aparecieron en fechas similares: fines de agosto o inicios de septiembre. Los tres en el Atlántico, sin afectar a nadie, pero la cuarta fue la vencida.

Hasta ayer se contabilizaban entre 101 personas fallecidas (extraoficialmente se manejan 170), 76 desaparecidas y 75 mil damnificadas.

Además el huracán destruyó más de 9,000 viviendas, tres millones de hectáreas de bosque, y el total de las cosechas en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

Este año se esperaba que un huracán impactara a Nicaragua. Pudo haber sido Dean, pero le tocó a Félix, que será sacado de la lista por dañino.

Otro nombre que inicie con la misma letra lo sustituirá, pero la amenaza queda para un país con más de 500 kilómetros de Costa Caribe, ubicado geográficamente en el corredor de los huracanes.

El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) solicitará al Comité de Huracanes el año que viene, que ningún otro huracán vuelva a llamarse Félix, tal como lo recomienda la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Milagros Castro, directora de Meteorología Sinóptica del Ineter.

El huracán Félix partió desde el límite suroeste del Océano Atlántico hacia Nicaragua como un torito.

Tenía esa contextura, pequeño pero definido. Sus bandas nubosas apenas se extendían 150 kilómetros desde su ojo, sin embargo, adquirió la máxima capacidad de destrucción que los ciclones pueden alcanzar, la escala cinco Saffir-Simpson.

Entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre Félix recorrió unos dos mil kilómetros, pasando de depresión tropical a huracán de categoría cuatro en cuestión de horas. La fortaleza de Félix le permitió atravesar el “cementerio de huracanes”, una zona en el Mar Caribe, entre Colombia y Venezuela, donde los ciclones se debilitan drásticamente, gracias a que el agua ahí es fría.

Félix no sólo sobrevivió a esta “trampa”, sino que además tomó fuerza. Pasó de la categoría dos a la cuatro.

En menos de 48 horas pasó de depresión tropical a “huracán extremadamente catastrófico”.

Milagros Castro, directora de Meteorología Sinóptica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), confirmó que Félix se desarrolló con sorprendente rapidez.

“Se desarrolló prácticamente en intervalos de tres horas, es el primer huracán de una evolución rapidísima, severa, que pasó de categorías en cuestión de horas, su desarrollo fue explosivo”, comentó Castro.

FORTACHÓN

Según la especialista, Félix no tenía una gran composición nubosa, pero sí una fuerte contextura.

Su estructura vertical, temperatura y composición, le habría permitido romper con la barrera del cementerio de huracanes.

Cuando impactó en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), a las 4:45 a.m. del martes 4 de septiembre, Félix estaba en categoría cinco, con vientos de hasta 270 kilómetros por hora y ráfagas superiores.

Pero quizá fue esa contextura, de pequeño fortachón, la que engañó a los habitantes y marineros de Sandy Bay y los Cayos Miskitos, que confundieron las características del clima local con el de un huracán al tener un lunes soleado.

Eso les animó a quedarse en la zona del peligro, a pesar del llamado del Ejército de Nicaragua para evacuar.

“No hay reglamento específico para un huracán, debe acabarse la percepción de que no van a pegar en Nicaragua, conocer que según su movimiento así van a ser sus efectos, uno no debe guiarse por las señales (a simple vista), sino por lo destructivo del huracán, de acuerdo con la categoría y el rumbo, la duda, incredulidad, la falta de conocimiento algunas veces nos lleva a grandes catástrofes, entonces tengo que alejarme sin pensar en que si se debilita o no”, explicó la especialista.

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