Los Tiburones se salieron del sarcófago en el cuarto juego de la Serie Final y son los moribundos más peligrosos que usted pudiera recordar.
Los granadinos obtuvieron una victoria doble el pasado miércoles. En el terreno superaron 7-1 a los Leones, para salvarse de la barrida y en la mesa consiguieron dos días de descanso previo al quinto juego, y ahora disponen de su mejor escopeta, Julio Raudez, para mañana en la reanudación de la serie.
Al manager de los felinos, Davis Hodgson, todavía no comprende la movida de los directivos de su equipo y peor aún, nadie le ha dado una explicación. Lo único que sabe es que en vez de haber jugado anoche, con Manuel Pineda listo para subir a la colina y cruzar disparos frente al abridor más discreto de los sultanecos, Róger Marín, ahora debe esperar a mañana y su rival será Raudez, el probable mejor tirador de esta liga.
Esa victoria fuera del terreno para el Granada es de Martín Madriz, el directivo de los Tiburones que durante toda la temporada ha jugado un papel importante en la mesa, con jugadas como ésta.
Y AÚN HAY MÁS
Madriz consiguió que el séptimo juego de la serie —si se da el caso— tenga como escenario el Estadio Nacional Denis Martínez, el próximo martes.
Originalmente, el juego decisivo estaba programado para León, con la taquilla dividida equitativamente entre los dos equipos.
De llegar a un séptimo y decisivo duelo, significa que los Tiburones han logrado venir desde atrás hasta emparejar la serie. Y en esta hipotética situación más que nunca, los Leones necesitarían del respaldo de su afición.
Así las cosas, los Tiburones parecen tener en este momento la bola en su cancha para el quinto juego, aunque en la carrera larga, León sigue siendo el gran favorito con tres partidos por delante y solamente una victoria pendiente para ganar el campeonato.