Dinosaurio
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Este se dice es el cuento más corto escrito jamás en la historia y siempre que lo traigo a colación mi colega Eduardo Enríquez lo descalifica con una carcajada. Pero a mí, este cuento del guatemalteco Augusto Monterroso me gusta y me sirve para exponer puntos como este: El presidente Daniel Ortega y doña Rosario Murillo se forjaron en el fragor de la guerra fría, la izquierda militante, la Internacional, los No Alineados y las soluciones a la brava. Un día se durmieron, el tiempo pasó y cuando despertaron, en su mundo, “el dinosaurio todavía estaba allí”.
Propaganda
Por eso es que cuando hablan de periodismo, del periodismo que ellos consideran “bueno”, en realidad lo que quieren es propaganda, que era el periodismo que se hacía en los tiempos del dinosaurio. Ellos no quieren un periodismo para informar y dar las herramientas a las personas para que tomen las decisiones en su vida, sino un periodismo que por un lado busque ganar adeptos a ciertas causas y por el otro critique y fustigue a los adversarios. O sea, un periodismo que sea propaganda lisa y llana.
Mea culpa
Entendamos entonces que si ellos quieren CPC, que si quieren medios de propaganda y agitación en vez de medios de comunicación, que si quieren culto a la personalidad y no información sobre las políticas de Estado, es porque eso es lo que aprendieron a hacer. ¡Lo único que saben hacer! No es su culpa. Y si pudieran establecerían la censura y confiscarían las propiedades que necesitan para su proyecto. La culpa es nuestra que sabiendo que eso eran, los dejamos llegar hasta el punto en que quieren despertar al dinosaurio.
Oportunidad
El Gobierno tiene en esta tragedia una excelente oportunidad para demostrarnos de qué madera está hecho. Es cierto que es un acontecimiento doloroso que nunca hubiésemos querido que ocurriera, pero también debemos aceptar que con estos eventos llegan cantidades extraordinarias de recursos y a lo largo de la historia muchos gobiernos han dejado mucho qué desear cuando le meten la mano a lo que llega con tan buenas intenciones. Ya lo vimos con Somoza durante el terremoto de Managua en el 1972, y lo vimos con Arnoldo Alemán durante el huracán Mitch. Si hasta una terraza de lujo salió de la ayuda que vino al país.
Sociedad viva
Los nicaragüenses también tenemos la oportunidad de demostrar que a pesar de todo lo que hemos pasado, de ese vivir cada día en el “sálvese quien pueda” todavía nos queda esa conciencia solidaria de la que nos hemos sentido orgullosos durante nuestra historia, esa capacidad de juntarnos y darle la mano al vecino en desgracia a pesar de lo mal que lo estemos pasando. Y da gusto ver llegar a gente muy humilde con su morralito para ayudar a los que la están pasando peor que ellos. Eso nos da sentido como sociedad. No todo está perdido.
Viveza de ratón
Qué mal sabor deja el caso de la Esso. En resumen lo que pasó fue que un Estado arribista se aprovechó de una empresa que no juega totalmente limpio para doblarles el brazo. Lección: Jueguen limpio hombre, que siempre hay alguien más vivo que uno. Viveza de ratón, le llaman.