Armando Lau Gutiérrez
Según el esoterismo: el nacimiento de los seres humanos es un derecho divino inalienable que se adquiere a través de una serie de existencias, hasta alcanzar el grado de perfección, con el objetivo de acercarse a la suprema inteligencia: Dios.
La ciencia y la religión son dos timones direccionales de la inteligencia humana: la primera revela las leyes del mundo material, a través de las investigaciones científicas, la segunda revela las leyes del mundo moral, a través de dogmas y creencias. Tanto las leyes materiales como las leyes morales pertenecen al mismo principio que es Dios, la cual no pueden contradecirse; si una es la negación de la otra, una de ellas necesariamente tiene que tener la razón. La contradicción engendra conflicto cuando no se usa la razón en ambas partes. Las creencias religiosas y las creencias políticas crean conflicto, confusión y antagonismo, lo cual es un hecho evidente. San Tomás de Aquino, teólogo y filósofo aristotélico, (1225-1274) llamado doctor Angélico decía que la fe y la razón tenían que armonizarse, porque tanto la fe con la razón venían de Dios que es el autor de la gracia y la naturaleza.
Las leyes que se apegan a la investigación científica, han demostrado que estamos viviendo en un Universo evolutivo cambiante, y no estático. La Verdad no es permanente y eterna, la verdad siempre es nueva y absoluta, a saber: cuan necesario hubiera sido la química para la inteligencia del Génesis; antes de que se conocieran las leyes de la afinidad molecular, era imposible comprender la formación de la Tierra. Dios según nos dice la Biblia creó el mundo en seis días, cuatro mil años antes de la era cristiana. Según los geólogos niegan dichas aseveraciones por el estudio minucioso y concienzudo que se ha realizado a través de los fósiles y los millares de características innegables de vetusto, la cual hace remontar el origen del planeta Tierra a millones de años.
La insistencia de penalizar el aborto terapéutico, se origina contundentemente de la Iglesia, sin arrojar una respuesta definida que conlleve a una aclaración comprensible de la vida por los embarazos riesgosos en mujeres, adolescentes y niñas.
El aborto en sí, se divide en aborto provocado y aborto terapéutico: el primero se origina y se practica por cuestiones sociales y económicas, por lo que a simple razón, se convierte en un homicidio, por lo tanto y sin ambages, se debe penalizar. El segundo o sea el aborto terapéutico es responsabilidad exclusivamente de la ciencia médica. La organización médica debe de recurrir para los casos meritorios en que la mujer se le interrumpa el embarazo para salvarles la vida a mujeres, adolescentes y niñas con embarazos altamente complicados, la conformación de una junta de profesionales terapeutas dignamente calificados para los casos en referencia.