En una inesperada reacción casi al pie de la tumba, el Granada no sólo se resistió a morir, sino que emitió señales de vida de una forma tan violenta, que asustó a los Leones anoche en la Gran Sultana.
El equipo de agitada ofensiva y certero pitcheo, hizo su reaparición ayer cuando ya no existía margen para el error, y con un par de jonrones de Bayardo Dávila y un preciso pitcheo de Diego Sandino, se llevó el triunfo 7-1, para evitar la barrida.
Nadie daba un cacahuate por los Tiburones, cuya ferocidad había sido apagada por el pitcheo leonés. Así que se presumió que no habría forma de detener a los felinos en su pretensión de alcanzar el título ante unos escualos disminuidos.
Tal presunción, tiene un fundamento histórico. Desde que se estableció la Primera División, sólo León le ha dado vuelta a una desventaja 0-3, en 1990.
Pero anoche, Sandino se paró con autoridad en la colina y Dávila, junto a Larry Galeano, se encargaron de producir.
Sin embargo nada fue fácil. León llegó a Granada y se fue arriba 1-0 al inicio por hit de Isaac Martínez y fly de Henry Roa.
Granada no se intimidó y con dobles de Stanley Loáisiga y Norman Cardoze, niveló 1-1 en el cierre, pero el mayor daño lo hizo en el cuarto, cuando tras dos outs, Fidencio Delgado golpeó a Marvin Garay y dio base a Yáder Hodgson.
Galeano disparó triple para el 3-1 y Dávila jonroneó para el 5-1 ante el asombro de todos.
Un fly de Cardoze movió el score a 6-1 y otro palo de Dávila, le puso el sello 7-1, estando ya en el box, Rommel Velásquez por los asustados leones.