Un brote de fiebre aftosa fue detectado en un criadero de ganado vacuno en el condado de Surrey, en el sureste de Inglaterra, confirmó ayer el ministerio británico de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra).
Un portavoz del Defrea indicó que pruebas iniciales, en una granja en la ciudad de Egham, demostraron que el virus estaba presente en reses, por lo que se procedió a establecer una zona de protección de 10 kilómetros alrededor del criadero.
Las autoridades dispusieron el sacrificio de las reses en las que se detectó el virus, así como una inmediata prohibición del movimiento de ganado en Inglaterra, Escocia y Gales.
El nuevo brote de fiebre aftosa fue detectado pocos días después de que Inglaterra anunciara que la enfermedad estaba erradicada en el país.
EMBARGAN EXPORTACIONES
Por su parte la Unión Europea (UE) restableció un embargo total de las exportaciones de carne británica, tras la confirmación del nuevo brote en Inglaterra.
Asimismo, los demás países de la UE, bloque integrado por 27 naciones, no podrán enviar animales vivos a Inglaterra.
Toda Inglaterra fue clasificada de “zona de alto riesgo”, con prohibición de exportar ganado vivo y productos animales, hasta el 15 de octubre, fecha en la que la medida será reevaluada.
Para el sector ganadero británico, que resultó seriamente afectado por la enfermedad hace seis años, cuando se debieron sacrificar siete millones de reses, antes de que se pudiera controlar la enfermedad, este nuevo brote podría constituir una grave y costoso revés.
Fuentes de la industria han estimado que las pérdidas causadas por el brote de fiebre aftosa, registrado hace seis años, alcanzaron los 8,000 millones de libras, es decir poco más de 15 mil millones de dólares.