El aumento de la migración de nicaragüenses al exterior se ha convertido en uno de los efectos negativos del gobierno sandinista de Daniel Ortega, porque a siete meses en el poder más ciudadanos están dispuestos a buscar una vida mejor en otro país.
En la última encuesta de la firma M&R, de finales de agosto, el 60 por ciento de los consultados afirmó que desea irse de Nicaragua y eso indica que la población interesada en emigrar aumentó más de 7 puntos porcentuales en un período de cuatro meses.
En abril pasado, los estudios de M&R revelaron que el 52.7 por ciento de los nicaragüenses quería irse del país, mientras el 45.2 estaba decidido a quedarse; pero ahora son menos los que desean seguir viviendo en Nicaragua (38.9 por ciento) y más los que optan por escapar (60 por ciento).
¿Qué pasó entre abril y agosto que indujera a más nicaragüenses a pensar en cruzar la frontera? Entre las noticias relevantes está la creación de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), organizaciones del Frente Sandinista (FSLN) que pretenden, entre otras misiones, vigilar a los ciudadanos adversos al Gobierno.
Fue denunciada la extorsión de representantes del FSLN contra propietarios del centro turístico Arenas Bay, cerrado después por el Gobierno, lo que ahuyentó a inversionistas extranjeros y dejó sin empleo a cientos de personas en el municipio de Tola.
Ortega viajó a Irán y el 10 de junio dijo allá que las revoluciones iraní y nicaragüense son gemelas y luchan “contra el imperialismo”, refiriéndose a Estados Unidos. Semanas después diría en Managua que el ataque terrorista contra las torres gemelas de Nueva York, del 2001, es insignificante.
Ortega también reiteró su oposición al tratado de libre comercio con Estados Unidos y alabó las propuestas del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de quien ha recibido combustible, aunque menos de lo prometido para terminar con el déficit de energía eléctrica que ha puesto en crisis al país.
Esos hechos y advertencias, relacionados con conflictos del pasado, han contribuido a pintar una tormenta en el horizonte del país que, a criterio de algunos ciudadanos, sólo traerá estancamiento económico.
A las personas encuestadas les importan poco los conflictos políticos, porque las razones principales para emigrar son: mejorar su situación económica (52.1 por ciento) y buscar empleo (39.9 por ciento). De quienes dijeron desean irse del país, sólo el 2.2 por ciento atribuyó su decisión a problemas políticos.
Al preguntar a los encuestados cuáles son los problemas principales que enfrentan sus familias, el 49.2 por ciento respondió que el desempleo, el 17.6 la pobreza y el 11.9 las necesidades insatisfechas.
El 29.2 por ciento considera que la situación económica de su familia está peor que hace cinco años y el 42 por ciento cree que sigue igual. Lo llamativo aquí es que más personas (9.5 por ciento) opinan que la situación económica familiar ha empeorado, porque en abril pasado sólo 19.7 por ciento de los consultados pensaba eso.
Salta a la vista que, frente a las necesidades familiares insatisfechas, más nicaragüenses han dejado de creer que el gobierno de Ortega propiciará más empleo y menos miseria.