Los países amigos y desarrollados retiran su apoyo financiero por dos razones: uno porque no se necesita y dos porque no es efectiva. En el caso de Nicaragua, obviamente podemos descartar la primera, y por lo tanto debemos preocuparnos y analizar por qué no está siendo efectiva.
Diplomáticamente se ha comunicado que no se está retirando por razones políticas. Pero bien sabemos que todo acto humano es un acto político, así que con mayor razón se torna preocupante y urgente que los desaciertos políticos de unos pocos gobernantes de turno ahuyenten a la cooperación internacional agudizando más aún la pobreza en la que se encuentra nuestra población, pobreza económica, pobreza social y pobreza participativa-democrática. Esta miopía internacional nos está volviendo no sólo pobres, sino rehenes de estos gobernantes caudillescos que en nombre del nacionalismo hacen creer a la población que no necesitamos de la experiencia, del ejemplo, y de la muy generosa ayuda financiera de los países más competitivos del mundo que sí han logrado combatir la pobreza en sus territorios, a diferencia de los “nuevos donantes”, países con gobernantes que más bien están sembrando odio de clases, zozobra en su población y terror a nivel internacional. Como diríamos en buen nica: ¡No me ayude compadre!
No estoy diciendo que la cooperación internacional sea perfecta, ni que sea una cooperación políticamente desinteresada. Tampoco es la solución para salir de la pobreza, por supuesto que todos queremos llegar al día donde no necesitemos de esa mano amiga, y más bien podamos volcarnos a ayudar a otros que la necesiten más. En lo que respecta a los intereses de los donantes, mucho depende de la habilidad nuestra de poder defender y persuadir de acuerdo con nuestras necesidades, y de escoger a los países-amigos, ejemplos que queramos seguir.
La transformación de rubros económicos tan importantes en el país, como el café de especialidad y los productos lácteos se lo debemos en gran medida al apoyo, ejemplo, y acompañamiento que hemos tenido de Suecia. Con su ejemplo principalmente porque Suecia es de los países que más café per cápita consume y de excelente calidad. ¡Estos son los socios que necesitamos y queremos! Un apoyo decidido al Libre Comercio, igual al que se busca con la Asociación con Europa. Un Libre Comercio que ha beneficiado a los pequeños productores, contrario a los discursos demagógicos que escuchamos todavía hoy en día que pinta a los “grandes” como el demonio.
El Poder Ejecutivo de este gobierno no ha tenido el tiempo, la inteligencia, la capacidad, ni la voluntad de reunirse con el grupo de donantes para compartir las políticas socioeconómicas y expresarle a este grupo tan importante las prioridades del país. Ante la incapacidad de un Ejecutivo, le corresponde al Poder Legislativo con los actores económicos ser proactivos y tomar las riendas que nos permita continuar las buenas relaciones que hemos tenido y destrabar los flujos financieros que tanto necesita nuestro país.
No permitamos que los líderes que acusan de injerencista a la cooperación sean los que dictan y deciden los destinos de Nicaragua. Estos son los mismos que no quieren que se les critique, los que temen que personas con capacidad intelectual e independencia financiera les digan las verdades. La cooperación y relaciones internacionales son de interés nacional. Esta en nuestras manos —sociedad civil, empresarios, diputados— que organicemos una delegación que visite a los países amigos y ejemplos como Suecia a agradecerles por la ayuda que nos han dado y a darles seguridad sobre nuestra capacidad de organización y gestión, darles seguridad sobre nuestra determinación de seguir trabajando por el desarrollo del país, y que no estamos dispuestos a darles la riendas a un partido político minoritario, ni mucho menos a dos personas (¿o son tres?).