Con alabanzas, oraciones y testimonios cientos de personas de todo el país se congregaron este fin de semana en el Santuario Mariano de Cuapa, donde se realizó una Jornada de Oración dedicada a las personas que padecen diferentes tipos de adicciones.
La jornada estuvo presidida por monseñor René Sándigo, secretario general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Obispo de la Diócesis de Juigalpa, y el cura párroco del municipio de Cuapa, el sacerdote Óscar Chavarría.
Sándigo afirmó que la Iglesia está preocupada por los problemas sociales y la miseria humana que se ha convertido en una plaga de todos los tiempos y “en nuestro país somos muy expuestos a esto porque hemos tenido una historia llena de tropiezos, tanto naturales como tropiezos provocados por nosotros mismos”, dijo.
“Esto hace que estemos marcados por la pobreza, el dolor y la angustia, y al no tener posibilidades humanas para aliviar el dolor, entonces muchos tienden a refugiarse en las drogas, el alcohol y otros vicios, de modo que como iglesia local vemos en esta miseria de la drogadicción un reto que tenemos que enfrentar y buscarle solución de raíz. Tenemos que actuar no sólo curando sino también previendo ese mal y para eso tenemos que pregonar valores humanos y espirituales”, exhortó el obispo de la Diócesis de Chontales.
UNA TAREA DE TODOS
Sándigo urgió que el Gobierno, la empresa privada y la sociedad se involucren a esta obra que la Iglesia ha iniciado para facilitar que la juventud alcance sus ideales, “promoviendo el empleo, la educación y fomentar las actividades recreativas”.
A criterio del sacerdote Óscar Chavarría, párroco del municipio de Cuapa, las adicciones; como las droga, el alcohol, los casinos están provocando graves daños a la sociedad nicaragüense, sobre todo a las familias y la juventud.
Chavarría, dijo que en Nicaragua hay un gran problema social “y el mayor problema es el licor, la droga y la violencia. Nosotros creemos que sólo Jesucristo puede salvar y dar vida nueva. Tenemos que orar en el nombre de Jesús para que estas personas que son víctimas de las adicciones puedan encontrar vida nueva, una nueva esperanza”, exhortó.
A la actividad también se unió la Fundación Nueva Vida, fundada en Miami por nicaragüenses y de otras nacionalidades que fueron víctimas de las adicciones, pero ahora con sus vidas renovadas se dedican a dar sus testimonios y ayudar a quienes sufren diferentes tipos de adicción.