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Hector Álvarez. ()
Dulce ingenio
Con una mezcla de azúcar y biotecnología la mexicana Metco se abre paso en el competitivo mercado de los endulzantes con bajas calorías
Arly Faundes Berkhoff
Ciudad de México
Planes futuros

Conscientes del potencial del mercado para los productos bajos en calorías, los investigadores de Metco y CIBA no descansan. Ahora están trabajando en el “prote IN sugar” que está en su etapa final para ser patentado y comercializado. Es un jarabe de azúcar con proteínas solubles.

“Somos pioneros en el desarrollo de este tipo de jarabes”, dice Héctor Álvarez de la Cadena.

Pero eso no es todo. Metco y CIBA quieren llegar a otros segmentos de la industria alimenticia, los cuales todavía no pueden revelar porque están en proceso de estudio y no quieren entregarle su receta a la competencia.

Es que por muy innovadora que una empresa sea, la imitación no es fácil de vencer. “ A veces pienso que hay que patentar la forma de patentar”, dice Álvarez de la Cadena.

Sabe que es difícil y que tarde o temprano puede aparecer un vendedor de algún “azúcar chino”, como el llama a las imitaciones. Pero prefiere preocuparse de lo que vendrá más adelante.

Héctor Álvarez de la Cadena tiene una obsesión con sus adversarios. Frente a su escritorio, en las oficinas de la mexicana Metco, tiene una repisa con productos de endulzantes bajos en calorías de todas partes del mundo. Ahí comparten espacio productos rusos, brasileños, chinos y estadounidenses.

Álvarez los mira todo el tiempo. Los analiza. Los prueba. Su intención, no obstante, no es imitar ni replicar sus cualidades. Lo que busca es asegurarse de que sus propios azúcares light estén más adelantados que los del resto.

Para conseguirlo usa dos ingredientes estratégicos: azúcar y biotecnología.

Gracias a una alianza de siete años entre su equipo de investigadores y el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada (CIBA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN, la segunda universidad pública más importante de México y un bastión del desarrollo técnico y científico del país), Metco ha conseguido aislar las propiedades energizantes del azúcar de aquellos elementos que aumentan los índices de carbohidratos y pueden causar obesidad o diabetes.

El resultado de esta combinación ha sido una diversa línea de endulzantes naturales, cuyo producto emblema es el Azúcar BC (Bajo en Calorías) que ya se comercializa en 3,500 puntos de venta en México.

Aunque tiene una fuerte competencia de las estadounidenses Splenda, que es sucralosa (endulzante artificial hecho a base de azúcar, que se obtiene vía un proceso químico) y Canderel (endulzante a base de aspartamo), Metco creció un 10 por ciento este último año y facturó US$17 millones, cifra que debería aumentar aún más en 2007 con la salida al mercado de sus nuevos productos.

“A diferencia de los endulzantes comunes, los procesos de elaboración de Metco son totalmente naturales, no tienen efectos secundarios y permiten generar endulzantes enfocados en distintos segmentos”, dice Gustavo Villar, subdirector de Negocios de Innovación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) de México.

Actualmente un 60 por ciento de la producción está destinada al consumidor final, pero en Metco apuestan al crecimiento de sus clientes industriales. “Un buen despegue en este segmento nos puede hacer triplicar la producción”, dice Álvarez, para quien éste es su segundo intento para hacer crecer una empresa en la industria azucarera.

El primero fue a principios de los noventa, cuando al dejar su empleo en la paraestatal Azúcar S.A luego de su privatización, Álvarez intentó comercializar azúcar embolsada, en canales habituados a comprarla a granel. El producto fue bien percibido por el mercado, pero fue fácilmente imitado por los competidores, lo que quitó atractivo al negocio.

AZÚCAR MILLONARIA

Aprendida la lección, el siguiente objetivo fue buscar un producto que tuviera amplia aceptación, pero que fuera difícil de replicar.

Así, junto a varios ex-colaboradores de Azúcar S.A., el mexicano decidió desarrollar azúcar bajo en calorías. Para esto Álvarez invirtió fuertemente en investigación y desarrollo: unos US$ 6.5 millones, y generó la base para la obtención de sus productos, que se sustenta en la cocristalización del azúcar.

Este es un proceso de predisolución del azúcar a través del cual se obtiene una masa que permite una integración física con edulcorantes de alta intensidad y la homogeneización total del producto. Luego esta masa se recristaliza en un proceso patentado por Metco de hornos rotatorios de aire caliente y frío y se obtiene así el azúcar baja en calorías.

Recientemente, Metco ha lanzado al mercado productos especializados, como Diabesugar, elaborado para personas diabéticas. Un nicho no menor en México, donde la Federación Mexicana de Diabetes estima que el 10.7 por ciento de la población es propensa o ya tiene esta enfermedad.

Incluso, según datos de la federación se especula que en 2007 la diabetes será la responsable de 3.5 millones de muertes en el mundo.

NIÑOS EN LA MIRA

Otro nicho al que actualmente apunta esta empresa son los niños. Según la Asociación Mexicana para la Prevención de la Insuficiencia Cardiaca, el 38.7 por ciento de los niños mexicanos de entre nueve y 10 años tiene obesidad e hipertensión arterial. Un grupo alarmante, al cual Metco espera llegar con BC Kids, que no sólo tiene un bajo contenido calórico, sino que también está fortificado con vitaminas y minerales.

“Estamos en el camino de la biotecnología para desarrollar productos más nutritivos y que aporten cualidades a los usuarios”, dice Álvarez de la Cadena.

Además, Metco ha desarrollado una línea de insumos industriales como azúcares invertidos y jarabes de azúcar bajos en calorías que son vendidos a empresas, como el productor de alimentos Danone, el elaborador de refrescos Jumex, la cadena de cafeterías Starbucks o el productor de bebidas Grupo Mezgo.

“Ocupamos estos productos en todos nuestros refrescos, porque tienen buen precio y calidad”, dice Antonio Castro, director de Desarrollo de Grupo Mezgo, firma que también exporta bebidas a Estados Unidos y China.

Según Álvarez de la Cadena, el horizonte de investigación de Metco tiene muchos años por delante.

Su fin es “hacer productos más saludables, que sean antiobesidad y aporten a la nutrición de las personas”, como el mismo explica.

Algo en lo que coincide Sergio Trejo, profesor titular de biotecnología del IPN y director de CIBA. “Como Metco no es una empresa que procese grandes volúmenes de caña de azúcar, vive de la constante innovación”, dice.

Para el investigador, además, la relación entre Metco y CIBA es un ejemplo para el sector científico y empresarial latinoamericano. “Trabajamos por un objetivo común del que ambos nos beneficiamos”, agrega.

Por ahora, Metco sólo exporta sus productos a Estados Unidos, a cadenas especializadas en el mercado hispano y algunas tiendas de salud y nutrición, y están en proceso de entregar sus productos a Wal-Mart a través de su programa Global Procurement, diseñado especialmente para sus proveedores pymes.

Hasta el momento, sus ventas por exportaciones son sólo un 3.5 por ciento en el sector retail, pero esperan que esta aumente a un 15 por ciento en 2008 por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que contempla el área de endulzantes.

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