El costarricense Erick Armando Céspedes Quiroz admitió el delito de transporte ilegal de estupefacientes y otras sustancias controladas, por el cual podría ser castigado a no menos de 10 años de cárcel, que es la pena mínima para este tipo de ilícitos.
Céspedes Quiroz, de 39 años, fue arrestado por la Policía en el Aeropuerto Internacional de Managua, el pasado martes 19 de junio, cuando le detectaron 127 óvulos de cocaína en el estómago. Agentes de Inteligencia policial revelaron que el destino de la droga era París.
PIDEN PENA MÍNIMA
Durante el juicio que inició ayer, el acusado no dejó que el mismo se desarrollara, pues antes que se evacuaran las pruebas pidió la palabra al juez Cuarto Distrito de lo Penal de Juicio, Jaime Alfonso Solís, y se declaró culpable por los hechos señalados.
En el debate de pena su defensor, Danilo Guido, pidió la pena mínima de diez años de cárcel para Céspedes Quiroz, mientras que la Fiscalía dejó a criterio del juez imponer la pena. La lectura de sentencia está programada para el próximo lunes 10 de septiembre.
ABANDONADO
Ningún abogado quería hacerse cargo de la defensa del costarricense, pues es de bajos recursos y su familia no pudo asumir los costos económicos.
Guido comentó que durante demoró el proceso, ningún familiar de Céspedes consiguió venir a Nicaragua, por falta de recursos.
El acusado dejó entrever que las personas que lo indujeron a trasegar la droga en el estómago, no se hicieron cargo de los costos de su defensa, como se lo prometieron cuando lo contrataron.
Según la Policía Nacional, la vida de Céspedes estuvo en riesgo porque los últimos óvulos que expulsó ya presentaban indicios de fisuras y con sólo uno que se hubiera reventado, le habría causado la muerte.