La verdadera riqueza de una na- ción está en su gente y en sus recursos, por lo que se podría afirmar que Nicaragua es un país con mucho potencial económico, sin embargo por la mala administración de sus gobiernos se encuentra dentro de los países más pobres del mundo.
Los nicaragüenses demandan más y mejores empleos, salarios más dignos que les alcancen para vivir decentemente, con los que puedan darles a sus hijos los servicios básicos de alimentación, salud y educación. El pueblo no quiere ni espera cambios a largo plazo, sino a corto plazo porque la realidad que sufre el país es perentoriamente precaria y urge un cambio radical. Estoy segura que si el Gobierno crea las condiciones tanto políticas como jurídicas para atraer la inversión extranjera podemos lograr un buen crecimiento económico.
La inversión tanto nacional como extranjera es el principal motor para erradicar la pobreza que nos está carcomiendo. Pero lamentablemente, al ser Nicaragua un país en desarrollo con muy poco capital propio para realizar inversiones, depende mucho de la inversión extranjera; por lo tanto debe ser prioridad para el Gobierno crear un clima apropiado y atractivo para la inversión, donde haya bajos niveles de riesgo financiero, económico y político.
La corrupción es uno de los factores que afecta el clima de inversiones, este es uno de los principales obstáculos para que el sector privado tanto nacional como extranjero invierta en nuestro país, ya que deben realizar pagos extras, sobornos o mordidas para agilizar los procesos legales. No existen reglas transparentes para la compra de propiedades, existen muchas barreras administrativas a nivel de Gobierno central y municipal; y a pesar de que son muchas las demandas de parte de los inversionistas respecto a la erradicación de la corrupción, la Contraloría no ha podido acabar con este problema.
La crisis energética que actualmente estamos viviendo es otro de los aspectos que se deben mejorar, porque los inversionistas no pueden crear negocios en un lugar donde por causa de los cortes de energía incurren en costos más altos. El respeto a la propiedad privada también les preocupa al momento de tomar la decisión de invertir o no en nuestro país.
Nicaragua no necesita únicamente de inversión extranjera sino también de inversión nacional. Los nicaragüenses somos muy innovadores, emprendedores y trabajadores. Cualquier persona puede poner su propio negocio y generar ingresos para su propia familia y para otras; lo que necesitan es tener deseos de superación, formular un buen proyecto y buscar financiamiento para poder llevarlo a cabo. Uno de los sectores que está teniendo mucho auge es el turismo. Se puede empezar con algo pequeño como un hospedaje, una agencia de turismo, una tienda de recuerdos nicaragüenses (artesanías), etc., y luego ofrecer paquetes turísticos para extranjeros y nicaragüenses por todo nuestro territorio.
Por otro lado, las mejores oportunidades de inversión principalmente externa están en los sectores orientados a la exportación: minería, agroindustria y camaronicultura. También hay oportunidades de invertir en infraestructura productiva y construcción de sistemas hídricos.
A Nicaragua le urge el crecimiento económico y lo lograremos con el aumento de las inversiones, pero este no será a costa de la destrucción de nuestras riquezas naturales. Los nicaragüenses queremos salir de la pobreza, pero también queremos ver siempre linda a nuestra Nicaragua; por lo tanto debemos proteger nuestros recursos naturales para continuar atrayendo las inversiones y así tener un mejor futuro para nosotros y nuestros descendientes.