Pérdidas humanas y materiales en aumento, igual que el sentimiento de abandono en comunidades lejanas
El huracán Félix dejó al menos 21 personas muertas, afectó casi la totalidad de la infraestructura de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN) y arrasó con las siembras de arroz, informó el presidente Daniel Ortega Saavedra, tras una visita a la zona del desastre, realizada ayer miércoles.
El sitio más afectado fue Barra Sandy Bay, según el Presidente, donde el 99 por ciento de las viviendas fue destruido.
Ortega mencionó que la comunidad Sahsa es la más necesitada de agua, alimentación y servicios médicos, pues todo desapareció.
Ambas comunidades fueron impactadas por el ojo del huracán el martes, con vientos de 270 kilómetros por hora.
Las declaraciones del mandatario se dieron a las 7:30 p.m., al llegar al Aeropuerto Augusto C. Sandino, en Managua.
Sin embargo, las cifras crecen a medida que pasa el tiempo, ya que dos horas antes la Defensa Civil del Ejército de Nicaragua había actualizado un reporte que confirmaba la muerte de 18 personas en Puerto Cabezas y una más en Waspam.
El reporte también indicó que hasta ayer había un total de 61 desaparecidos.
Ortega habló de 50 mil personas afectadas. “Han quedado en la calle, sin nada, sin viviendas”, expresó.
El mandatario añadió que “en Bilwi daños grandes, desde pérdida de techos hasta pérdida total de viviendas. En Sahsa... eso quedó devastado”.
OTRAS PREOCUPACIONES
Asimismo, advirtió que hay temor por lo que pueda pasar con las lluvias que quedaron tras el paso de Félix, especialmente en Río Coco Abajo, por la crecida de este cuerpo de agua.
Otra preocupación es el traslado de la ayuda. El general de Ejército, Omar Halleslevens, dijo que los hablatones que se están realizando para ayudar a los damnificados podrían tener resultados positivos.
El problema, según Ortega, es hacer llegar la ayuda, prácticamente sólo cuentan con los pocos medios aéreos del Ejército más un helicóptero de Estados Unidos, y la ruta acuática por el río Rama, ya que las rutas terrestres están interrumpidas.
Halleslevens dijo que la ayuda sólo puede llegar de forma ordenada a través de la sede central del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), cerca del Siete Sur, en Managua, y por su delegación en Bilwi.
El Presidente dijo que los afectados tienen alimentos para diez días, pero que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) así como los presidentes de Honduras, Guatemala, El Salvador y Venezuela, ofrecieron este tipo de apoyo.
Ortega prefirió que Venezuela ayude con infraestructura.
La situación de Waspam podría ser la más delicada, porque el municipio esperaba reponerse de una plaga de ratas el año pasado, cuando Félix les hizo perder las cosechas.
MILAGROS Y MUERTES
Oficialmente las autoridades del Comité de Emergencia reportan 96 personas desaparecidas sólo en la zona de los Cayos Miskitos. “Es un verdadero milagro que estemos vivos. Todo fue arrasado. Debemos darle gracias a Dios por estar vivos. Esto era para que todos muriéramos”, comentó Emilio Pantin, un poblador de Ninayary que viajaba en una panga con rumbo a Cabo Gracias a Dios, al conocer la situación de sus familiares y amigos. Después de 36 horas del paso del huracán Félix en estas remotas comunidades habitadas principalmente por indígenas de las etnia miskita, ninguna autoridad ha llegado a hacer una evaluación de los daños o el censo de las víctimas y necesidades que tengan.
En la zona faltan el agua, los alimentos, la leche para los niños, el combustible para las pangas, las frazadas y ropa para todas las personas. El agua de los pozos está contaminada. Las ropas mojadas y los animales, ganado vacuno y caballar perecieron ahogados. Los cuerpos de éstos están a la orilla del canal que conduce a las diez comunidades de Sandy Bay.
TODAVÍA NO VEN LA AYUDA
Los pobladores de las zonas remotas se quejan de la falta de atención de las autoridades regionales y nacionales. Se sienten abandonados a su suerte.
Calixto Muddy, un “taupla” (líder en lengua miskita) de la comunidad Kaska, relató cómo su hijo, Taylor Mudy Llanes, murió junto a otras dos personas en alta mar.
“Venía de los Cayos a Sandy y se perdieron en el mar. Mi hijo falleció”, dijo el apesarado hombre que se queja de la falta de atención de las autoridades.
Muddy dijo que incluso el hombre de la Defensa Civil que había llegado antes del huracán “se fue del lugar antes de organizar los refugios”. No pudo precisar el nombre de éste.
“Nadie ha venido. Hoy pasó un helicóptero y no bajó”, expresó. “Aquí ha sido un milagro que sobrevivamos. No teníamos refugios, la gente se metió en la escuela, la clínica y la iglesia morava, pero fueron destruidas por el huracán. Además nos refugiamos en las casas de concreto, como usted ve aquí en Kaska ha quedado sólo una casa entera, el resto fueron destruidas”, agregó Muddy quien calcula que entre los Cayos y Sandy Bay hay 200 desaparecidos.
Pero el relato de Muddy no es único. “Mi hermano Johnny se perdió en el mar desde el día del huracán. Él estaba en (Cayos) Miskitos, trabajaba en nasa (trampas para langostas sacadas por buzos). Mi papá salió a buscarlo y tampoco ha regresado”, relató por su parte Elba Escobar, entre sollozos quien viajó desde Sandy Bay a Puerto Cabezas en una embarcación de la Fuerza Naval. Reynaldo Harrison, originario de Ninayary, dijo que en todas las comunidades de Sandy Bay “los niños están con gripe, el agua contaminada, no hay alimentos y ninguna autoridad se aparece. Nos tienen abandonados”.
DRAMA
Darío Zacarías, de 21 años, llegó a Puerto Cabezas en una panga que los rescató junto a Silviano Escobar.
Fernando Pereira, quien fue rescatado por una embarcación y ahora se encuentra hospitalizado en Puerto Cabezas dijo “yo estaba en el Cayo Miskito en un velero, el agua me arrastró le dio vuelta al velero, floté hasta la punta del Cayo Mara, allí me quedé. No sé qué paso con las otras personas que venían conmigo”.
Otro de los heridos que fue rescatado de las aguas del mar Caribe, después del paso del huracán Félix, es Guillermo Cunnhihan, quien se encontraba cerca del Cayo Miskito aferrado a un tanque de plástico de cinco galones.
En los Cayos Miskitos, en el barco pesquero Puerto el Bluff, de la empresa Mar Azul, se refugiaron al menos 200 personas que ayer al mediodía fueron rescatadas por dos embarcaciones de la Fuerza Naval y tres lanchas de otras empresas. En el lugar las autoridades encontraron a cuatro personas heridas. Tanto los heridos como otras 70 personas fueron trasladadas hasta Puerto Cabezas.
Una de las naves de la Fuerza Naval encontró flotando y sin conocimiento, a 20 millas náuticas de Cayos Mara, a Sabino Spelma, quien fue ingresado al local donde funciona el Hospital de Puerto Cabezas.
Isolina Alvarado manifestó que perdió a tres de sus familiares, identificados como Ángela Alvarado, Karen Goo y Jeremías Alvarado. La mujer dijo que Celestino Anyos desapareció junto a toda su familia porque el huracán se llevó la casa de éstos. “Cuando conocimos que venía el huracán, a las 11 de la noche buscamos cómo irnos del Cayo, salieron como 19 veleros y tres Ponky que están desaparecidos. Los que nos quedamos nos refugiamos en el barco”. El capitán de corbeta Julio César Zapata, jefe de la Fuerza Naval en Puerto Cabezas, dijo que las embarcaciones de la Naval llegaron a los Cayos Miskitos, pero no encontraron a nadie.