Misas, procesiones y un mensaje de Benedicto XVI formaron el miércoles parte de las observaciones con motivo del décimo aniversario de la muerte de la Madre Teresa, que dedicó su vida al servicio de los más pobres en la ciudad oriental india de Calcuta.
El Arzobispo de Calcuta, monseñor Lucas Sirkar, ofició una misa de funeral a la que asistieron las religiosas y voluntarios en la Casa de la Madre, sede de las Misioneras de la Orden de la Caridad que fundó en 1950.
Con el rosario en las manos, centenares de seguidores entonaron plegarias en las clínicas y escuelas que fundó la Madre Teresa en los barrios pobres de Calcuta durante sus casi siete décadas en la India.
Los asistentes depositaron flores en su tumba y posteriormente participaron en una plegaria ecuménica organizada por el Foro de Todas las Minorías de la India, en Calcuta.
“Han pasado 10 años desde que nuestra amantísima madre nos dejó para dirigirse al cielo y desde allí continúa su tarea”, dijo su sucesora, la hermana Nirmala. “Recemos para que, también nosotros, podamos trabajar por la gente como lo hizo la madre”.
Marisa Zorrilla, una voluntaria española de 42 años, dijo sentirse extremadamente contenta de participar en las ceremonias del miércoles.
“Somos católicos y hemos escuchado tanto de la Madre Teresa. Me influyeron sus ideales. Así que cuando tuve la posibilidad de visitar la India, creí que debería dar mi pequeño aporte por la gente”, agregó Zorrilla, quien cuida a los enfermos en “Nirmal Hridaya” (Corazón Puro), la primera de las muchas clínicas fundadas por la Madre Teresa en Calcuta.
Ganadora del Premio Nobel de la Paz, la Madre Teresa vino a la India en 1929 como la hermana Teresa, tras haber oído la voz de Dios para que sirviera “a los pobres de los más pobres”.
Fundó una escuela para los huérfanos de las calles y clínicas para los habitantes de los barrios más humildes en un país en que los cristianos apenas suman el 2.4 por ciento de los 1,100 millones de habitantes.
Cuando murió el 5 de septiembre de 1997, a los 87 años, sus Misioneras de la Caridad contaban con casi 4,000 monjas y unos 600 orfanatos, comedores populares, asilos para los desamparados y clínicas en todo el mundo.
El arzobispo Henry D’Souza, que celebró una misa en la Mother House, hizo un llamamiento para que la canonización de la religiosa sea lo antes posible.
EL MILAGRO
“Vivió como una santa”, subrayó por su parte el Arzobispo, quien destacó la vida de entrega a los más pobres de la misionera de origen albanés, proclamada beata por el Papa Juan Pablo II en 2003 en uno de los procesos más rápidos de la historia moderna de la Iglesia.
El Vaticano reconoció como un “milagro” la curación de un tumor en el abdomen de una mujer india, Mónica Besra, tras colocarse un relicario con la fotografía de la monja.
El legado de la misionera sigue latente en las zonas pobres de Calcuta, donde muchos recuerdan con admiración su infatigable labor.
“Cuando la conocí era alcohólico y vagabundo. Tenía hambre y estaba enfermo. Estaba sentado en una calle cuando vino la Madre (Teresa) y me llevó a Nirmal Hriday (una de las casas de acogida). Allí volví a la vida”, relata John Mendez, uno de los pobres ayudados por la misionera, al diario de Calcuta, The Telegraph.
Según Mendez, desde la muerte de la monja “la ciudad de Calcuta se ha vuelto más compasiva que antes, pero todavía debe recorrer un largo camino para que el sueño de la Madre (Teresa) se haga realidad”.
PAPA LA EVOCA
El Papa Benedicto XVI recordó en la audiencia general de ayer a la Madre Teresa, con motivo del décimo aniversario de su muerte, y pidió que se siga su ejemplo en el “servir a Dios a través de los pobres y los necesitados”.
Benedicto XVI explicó que “la vida y el testimonio de esta auténtica discípula de Cristo” son una invitación a los fieles católicos y a toda la Iglesia “para servir a Dios a través de los más pobres y necesitados”
“Continuad siguiendo su ejemplo y sed donde esteis, instrumentos de la divina misericordia”, añadió.
Las celebraciones por el aniversario de su muerte han estado precedidas por la polémica suscitada por la publicación de un nuevo libro sobre su vida que divulga varias de sus cartas que muestran que pasó la mayor parte de sus últimos 50 años de vida en medio de una profunda crisis espiritual.