La embajadora de Suecia en Nicaragua, Eva Zetterberg, subrayó a LA PRENSA que en la reciente decisión del Gobierno sueco de retirar a Nicaragua de los países que ayuda, no hubo una evaluación o calificación de por medio.
Suecia anunció la semana pasada que, debido a su nueva política de cooperación, decidió reducir de 70 a 33 el número de países a los que apoya.
Como consecuencia de ello confirmó su salida gradual de algunas naciones de América Latina, entre ellas Nicaragua.
Zetterberg aclaró que, para ello, su Gobierno no pidió ni mandó ninguna evaluación a las embajadas. Aunque ratificó que en el país hacen evaluaciones normales de la ayuda.
Subrayó que no es sorpresa el plan de reducción de la ayuda sueca, que espera concentrarse mayormente en África y los países del Este de Europa, “porque ha sido un pedido de la Asamblea de Suecia, de los diferentes partidos políticos y eso ha sido consensuado”, aclaró.
“Lo que no ha sido consensuado es la selección de los países, que corresponde al Gobierno de Suecia. El Gobierno es el que los ha seleccionado, el que los ha podido comparar para tomar su decisión”, indicó.
Recientemente la oposición de izquierda de Suecia cuestiono al Gobierno, de derecha, por dejar fuera a países pobres como Nicaragua, y mantener a otros como Turquía, en su nueva política de cooperación.
AVANCES Y RETOS
Zetterberg dijo que Nicaragua es un país que ha registrado avances, pero que aún tiene temas pendientes.
“Puedo decir de Nicaragua que hay problemas y cosas exitosas”, indicó la embajadora al preguntársele específicamente sobre la efectividad de la cooperación sueca a nivel nacional.
“En la lucha para reducir la pobreza no vemos los avances que hemos querido ver, el país no ha avanzado como hubiera podido, no sólo por razones políticas”, destacó en entrevista el martes.
“Todos estamos conscientes ahora de lo que pasa en Puerto Cabezas por el huracán Félix y sabemos que Nicaragua ha enfrentando muchos desastres como el huracán Mitch (que afectó al país en 1998), lo que han incidido negativamente (en su desarrollo económico)”, planteó.
Zetterberg agregó que “también hay diferentes problemas que todavía existen en Nicaragua, como la corrupción, la falta de imparcialidad de la justicia y la institucionalidad”.
Zetterberg rechazó que el anuncio de Suecia de dejar de prestar cooperación a Nicaragua se deba a la aprobación de la penalización del aborto terapéutico, tal como lo aprobó la Asamblea Nacional el año pasado. Pero anotó que les preocupa “la violencia masculina” contra niños y niñas.
Zetterberg resaltó, pese a ello, los resultados obtenidos con la cooperación que ha brindado a la Policía Nacional, a la vez que destacó la institucionalidad del Ejército.