Mejor partido no pudo tener Andy Roddick, brillante para ganarle a cualquiera. Salvo a Roger Federer.
A la caza de una cuarta corona consecutiva en el Abierto de Estados Unidos, el suizo ratificó su paternidad sobre Roddick al derrotarlo el ayer por 7-6 (5), 7-6 (4), 6-2 y avanzar a las semifinales.
Iluminado como siempre en las instancias decisivas, Federer ahora exhibe un alucinante saldo 14-1 en su historial frente a Roddick, el último estadounidense que seguía en la carrera.
La reedición de la final del año pasado regaló un partido en extremo parejo y el desempate debió terciar en los dos primeros sets.
Tanta fue la paridad que no fue hasta el tercer set cuando se produjeron los únicos dos quiebres de servicio del partido, los que favorecieron al número uno del mundo.
Federer, campeón de 11 torneos Grand Slam, se las verá con el ruso Nikolay Davydenko, a quien venció en esa misma ronda el año pasado.