El sólo hecho de pensar en una visita a las instalaciones judiciales de Rivas, entre las 8:00 a.m. y las 2:20 p.m., causa calor. Para los trabajadores de ese complejo la situación se ha vuelto insoportable e incluso hasta peligrosa para la salud.
Recientemente una persona fue trasladada hacia el Hospital de Rivas luego de sufrir un desmayo, tras permanecer en su trabajo durante toda la mañana del viernes cuando no había fluido eléctrico.
La situación se ha vuelto hasta inhumana porque en algunas ocasiones estos cortes se han extendido hasta por más de ocho horas.
Al momento de los cortes de energía tampoco hay agua potable y la situación es crítica, no sólo en los juzgados sino en todos aquellos sectores que sufren interrupciones hasta por más de siete horas, sobre todo los aledaños al centro de la ciudad.
La aplicación de justicia marcha literalmente a oscuras y no se ha interrumpido porque si esto ocurriera muchas personas detenidas saldrían en libertad al vencer el término que la ley establece para su debido proceso.
Algunos describen la situación como desesperante. Dora Cordón, defensora pública, comentó que trabajan “bajo la oscuridad, casi al borde de un desmayo, nos deshidratamos, nos golpeamos porque es totalmente oscuro, nos prohibieron encender candelas, es un riesgo laboral tener la puerta abierta y en audiencias y juicios nos deshidratamos, al llegar al mediodía ya estamos súper cansados, como que hubiésemos trabajado el triple de la jornada normal”.
Cordón comentó que para tratar de hacer más llevadera la situación, en muchas ocasiones han tenido que hacer un espacio, a la par del vigilante del complejo judicial, para colocar una máquina de escribir y avanzar mucho más en el trabajo.
“Pero aquí abajo es incómodo porque todo mundo está pasando, a veces los niños se nos acercan y la gente está escuchando lo que estamos conversando con los usuarios y la atención debe ser privada; es incómodo, es un riesgo laboral estar en esa penumbra, falta el oxígeno, llega un momento en que hasta da mareos", comentó.
SITUACION PAUPÉRRIMA
Hay algunas salas judiciales en donde la situación se puede considerar menos traumática por la presencia de ventanas y la entrada de la luz del día. Sin embargo en la gran mayoría de recintos (Registro Público, Juzgado de Distrito de lo Penal, entre otros) es casi imposible realizar alguna jornada de trabajo cuando falta el fluido eléctrico, pues hay calor y oscuridad.
La imaginación salta a la vista en la sala de Distrito Penal de Juicio. Ahí, cuando no hay energía eléctrica los trabajadores desprenden una hoja del cielo raso para dejar entrar un poco de claridad, pero el calor se vuelve insoportable porque los rayos del sol calientan con más fuerza (al no haber cielo raso).
En el juzgado de Audiencias al menos hay claridad, aunque el calor es igual de sofocante.
El doctor Diógenes Dávila Dávila, juez de esa sala, comentó que la situación está generando problemas en la salud de muchas personas.
“Pasamos la mañana sin energía, con calor, luego a las 2:00 p.m. viene el fluido y encendemos el aire. ¿Se imagina ese cambio lo perjudicial que es para la salud? Hay días incluso en que la luz no viene en todo el día y la situación se vuelve paupérrima”, refirió el juez Dávila.
Agregó que trabajan como vampiros, en la oscuridad, puesto que los procesos no se pueden parar, sobre todo las causas donde hay personas detenidas. “El mensaje judicial a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) es que escuche a los trabajadores y judiciales de este complejo que necesitamos con urgencia una respuesta, otro lugar con mejores condiciones”.
Se estima que en el complejo judicial podrían laborar aproximadamente unos 43 trabajadores. “Sentimos que trabajamos bajo riesgo y fuera de una lógica totalmente humana, no es sólo un riesgo físico (porque dicen no sentirse seguros en el local), sino de salud, esto afecta la jornada laboral porque muchas veces se extiende hasta por la noche”, comentó Dávila.
ES UN INFIERNO
La magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Alba Luz Ramos, sintió en carne propia lo que enfrentan a diario los trabajadores judiciales de Rivas: calor y desesperación. Ella y otros funcionarios viajaron a la cede judicial para escuchar las demandas de las personas que ahí laboran.
“Yo sé que es terrible para la población que viene y para los mismos jueces y defensores y demás que trabajan aquí, he sentido en carne propia cómo está la situación porque no es lo mismo verla venir que platicar con ella… Es un infierno, y aunque es un problema de la crisis energética que tenemos a nivel nacional, estamos tratando de encontrar soluciones entre todos”, destacó.
El acuerdo al que se llegó durante este encuentro es que la CSJ proveerá una planta eléctrica al complejo judicial.