La tentación de regular a los ciber-café en Nicaragua por parte del gobierno sandinista debe ser controlada y antes de llegar a una decisión punitiva, lo saludable es que vean a este sector como fuente de desarrollo de la Sociedad de la Información y no como sitios que promueven la explotación sexual y comercial a través de la Internet.
Es más fácil actuar contra los demás sin hacer el esfuerzo, al menos, de reflexionar antes de hablar. Pues ni siquiera se contempla promover un convenio de autorregulación entre los ciber para que se establezcan las actividades encaminadas a contribuir a la formación y el desarrollo humano de los usuarios, fortaleciendo así una forma de ocio activa y sana.
El Gobierno y los ciber deben trabajar ciertamente en temas regulatorios, pero a la vez motivar medidas para que el público perciba a estos últimos como lugares de desarrollo social e intentar unir los intereses del sector frente a proveedores y la administración pública. Lo que no puede ser es que ni siquiera hay una política de Estado orientada al desarrollo de la Ciencia y la Tecnología en Nicaragua y que el Gobierno quiera castigar a los ciber.
Es importante una declaración de intenciones entre el Gobierno y los ciber-café sobre las válidas preocupaciones de la sociedad y abrir una vía de comunicación entre ambos para avanzar en la captación de nuevos usuarios, especialmente los jóvenes que no tienen una computadora en su casa.
El Gobierno en vez de estar pensando en castigar, debería poner en marcha las sugerencias del estudio que realizó recientemente eNicaragua bajo el concepto del Proyecto de Fitel.
No quisiera pensar que el gobierno sandinista pretende, a través de sus órganos coercitivos como la Policía Nacional, imitar el totalitarismo de los regímenes de Cuba y China comunista.
Castro, por ejemplo, lo que pretende es que no se informe a través de Internet sobre los presos políticos en la isla y los actos de repudio y la represión a que son sometidos los opositores.
China comunista ha implementado el “sistema de policía virtual” con el objetivo de reforzar el control de los contenidos en Internet. La policía de ocho ciudades chinas patrulla la red las veinticuatro horas del día.
Los operadores de foros y de conversaciones virtuales tienen que aplicar una serie de medidas para prevenir las malas conductas y son responsables de las violaciones de las mismas. Los “guardias de seguridad de la información” tienen su escenario de operaciones en los “chat” o conversaciones de Internet para impedir aseveraciones “falsas, radicales e incivilizadas”.
El poder que ha desarrollado la Internet en los tiempos actuales es tal que algunos gobiernos insisten en controlar sus contenidos y eso es peligroso para las democracias modernas.
De ahí la importancia de establecer situaciones reales que contribuyan a proteger los tan discutidos derechos que tienen los cibernautas.
Así que mientras tanto John P. Barlow, cofundador de una de las más activas entidades de cibernautas pioneros, la Electronic Frontier Foundation, aboga por un ciberespacio sin ley. Santo Tomás decía: “Donde hay sociedad, habrá Derecho”.
Señores del Gobierno, ustedes tienen la palabra.