Perros muertos, plástico y todo tipo de desechos sólidos siguen llegando a la laguna de Tiscapa, un área protegida con categoría de Reserva Natural desde 1991.
A la fecha, la comuna desvía y “depura” la basura de tres cauces capitalinos que desembocaban directamente en la laguna. Sin embargo, los desechos del barrio Jorge Dimitrov aún no han sido tratados y así son vertidos en el principal cauce de la zona, el cual se comunica con las aguas de la laguna.
Lo más grave es que al cauce del Dimitrov no sólo llega la basura de las cuarenta familias que se ubicaron ilegalmente en sus orillas, sino que llegan los desechos de los pobladores de todo ese barrio y hasta de habitantes de otras zonas capitalinas que lo ocupan como un botadero municipal, hasta donde llegan los carretones y camionetas de basura a descargar, indicó por su parte el director de Servicios Municipales, Jorge Berríos.
“Hasta los perros muertos los tiran al cauce y llegan a la laguna. Cuando ya tocan las aguas (de la laguna de Tiscapa) ya llegan en descomposición”, dijo por su parte el responsable del área de Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, Roberto Sánchez.
Esa dirección histórica se encarga de velar por la limpieza y cuido de una parte del área de la laguna de Tiscapa, la ubicada en la zona Este, donde funciona un centro histórico municipal.
De acuerdo a los especialistas en el tema, la laguna de Tiscapa es de origen volcánico y se formó hace unos diez mil años dentro del cráter de un volcán extinto. Sin embargo, su deterioro empezó hace más de dos décadas, cuando las autoridades municipales de ese entonces decretaron que a la laguna debían llegar varios cauces de la ciudad.
PARA MIENTRAS
Aunque la solución definitiva para evitar que aumente la contaminación en la laguna de Tiscapa es desviar o eliminar el cauce que recorre el barrio Jorge Dimitrov, la medida aún no está contemplada en el presupuesto municipal, indicó Berríos.
Por el momento, la comuna está coordinado jornadas de limpieza.
Como parte del trabajo de cuido de la laguna de Tiscapa, la Dirección de Patrimonio Histórico ha colocado literalmente canastos que ayuden a “retener” o almacenen la basura sólida que llega a las aguas.
“Esos canastos sirven para contener basura. Se llenan, y luego se desecha la basura contenida. Es una medida artesanal, pero es importante para proteger el agua de más contaminación”, indicó el encargado de la Dirección de Patrimonio Histórico.
La municipalidad capitalina también continúa con la coordinación del proceso de descontaminación de las aguas de la laguna de Tiscapa, a través del proceso de oxigenación, en el que ya se han invertido 2.5 millones de córdobas.
“Las aguas de la laguna de Tiscapa reciben oxígeno para que sea purificada y no se mantenga con un alto nivel de contaminación. Ese proceso es necesario para la laguna y va a mantenerse por más tiempo”, agregó Jorge Berríos, director de Obras Municipales.
Pese al trabajo y a la inversión en el proceso de limpieza, “los cambios a favor de la laguna no son tan visibles”, opinó Nidia Mena, docente de la Escuela República de Cuba, quien coordinó la visita de varios estudiantes que llegaron al sitio, como parte de las actividades del Tren Cultural.