La tasa de desempleo juvenil en América Latina alcanza al 17 por ciento de la fuerza laboral, casi el triple que en los adultos, según un informe revelado este martes en Santiago por la Organización Internacional de Trabajo (OIT).
“Hay una relación de casi tres veces, aunque en ciertos países esta diferencia es mayor”, señaló el informe, denominado Trabajo Decente y Juventud en América Latina.
América Latina desaprovecha el potencial creativo de millones de jóvenes educados y con amplio conocimiento de la tecnología que actualmente están desempleados o sometidos a trabajos precarios, según el informe de la OIT sobre las condiciones laborales de la juventud en el continente.
En total hay 10 millones de jóvenes desempleados en América Latina. Otros 22 millones no estudian ni trabajan y más de 30 millones lo hacen en la informalidad o bajo condiciones precarias, agregó el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentado por el director general de la entidad, Juan Somavía.
De esos 22 millones que no estudian ni trabajan, un 72 por ciento son mujeres, muchas de las cuales desarrollan labores domésticas que, sin embargo, no son consideradas en las estadísticas oficiales.
Otros 48 millones de jóvenes sí trabaja. De ellos, 13 millones estudian de forma paralela.
“Esta es la juventud más educada que hemos tenido” en América Latina, afirmó Somavía, explicando que los niveles de educación han ido subiendo pese a que la mayoría de los jóvenes está marginada y sin trabajo.
“El potencial de creatividad, innovación y productividad es enorme si se crean condiciones para que eso ocurra”, añadió.
De lo contrario, los jóvenes seguirán “condenados al desempleo y la precariedad”, muchos de ellos con educación superior universitaria o técnica, discriminados por no tener suficiente experiencia, de acuerdo con el informe.
El estudio de la OIT considera jóvenes a las personas de entre 15 y 24 años.
“¿Cuándo nacieron estos chicos?”, se preguntó por su parte Virgilio Levaggi, director regional adjunto para América Latina y el Caribe de la entidad, quien reafirmó la opinión de que se trata de la generación más educada que haya tenido la región.
“Nacieron paradójicamente en los ochenta, que es la ‘década perdida’ de América Latina. Vivieron situaciones complicadas, pero también crecieron en medio de grandes transformaciones”, señaló.